Se Termina el Plazo – Great Shift

40 Se Acaba el Plazo - Se Termina el Plazo - Great Shift

Ya vuelves y por la cara de enfado que traes parece que todavía no has conseguido convencer a la policía de que en el “Great Shift” tú y yo hemos cambiado de cuerpo.

Jajajaja

Es muy divertido ver lo desesperada que estás por conseguir que te devuelvan tu cuerpo. ¿Quién iba a pensar que la reina Madre del Instituto se vería obligada a suplicar por un poco de atención?

Sin embargo, fíjate en mí, antes era el inadaptado de la clase y ahora soy la mayor zorra de la ciudad. Y no voy a dejar de serlo, tu cuerpo es una máquina sexual y lo estoy usando para follarme al jefe de policía y que este confirme que este cuerpo siempre ha sido mío porque yo no cambié.

Más vale que te des prisa, el plazo para reclamar la devolución de un cuerpo está terminando y no vas a poder demostrar que este cuerpo era tuyo antes del “Great Shift”

Después no volverás a entrar a este piso porque será mío, no volverás a hablar con tus amigas porque serán las mías y no volverás a saludarme porque yo soy la reina del instituto y tú un inadaptado.

Será mejor que te vayas porque se te acaba el tiempo.

El Paseo – Great Shift

23 El paseo - El Paseo - Great Shift

Cuando sucedió el “great shift” hubo sobretodo desorden. El 80% de la población mundial había cambiado cuerpo. En la calle había gritos histéricos, gente que corría alocada a ningún sitio, sirenas sonando y caos en el tráfico.

No fue mi caso, yo me encontré en el cuerpo de Marga y lo único que sentía era curiosidad y extrañeza. Pronto me di cuenta de lo que pasaba, bastaba con asomarse a la ventana y escuchar la radio. Así que decidí buscar a mi antiguo cuerpo para saber quién lo ocupaba ahora. Marché a mi antigua casa, y allí encontré al cuerpo en el que nací vestido con las ropas de mi mujer. Me dijo que era “Magda” y que yo estaba en su cuerpo real. Hablamos sobre nuestra vida anterior y me enteré de que en este cuerpo estaba soltera y trabajaba de abogada en el mejor despacho de la ciudad. A Magda le informé que ella era ahora un profesor de escuela casado y padre de dos hijos. Tampoco pareció sorprenderle mucho lo que le conté.

Ella me dijo que lo acompañara que me iba a enseñar su lugar de trabajo. Mientras caminábamos por el parque me fijé intensamente en la tranquilidad que aparentaba Magda en mi cuerpo masculino vestido con ropa de mujer, ella parecía de lo más natural, no parecía notar nada raro, y tampoco se sentía extraña. Sonreí porque sabía que mi secreta pasión de travestirme le había pasado de forma natural a Magda que podría seguir vistiendo sus ropas de mujer pero con el aspecto ridículo que siempre había tenido yo.

En mi nuevo cuerpo iba a ser la mujer joven, guapa y soltera que siempre había querido ser.  Se había cumplido mi sueño, pero eso no podía contárselo a mi travestido amigo.

Yo No Cambié – Great Shif (Cuento)

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“Great Shift” fue uno de los mayores acontecimientos de la historia a nivel mundial. De repente millones de personas se encontraron en cuerpos diferentes. Algunos estaban encantados con el cambio, habían rejuvenecido, enriquecido o simplemente habían conseguido un cuerpo más bello y saludable. La mayoría parecía enfadada.

En mi caso personal siempre había odiado mi cuerpo y mis malas situaciones laborales y económicas. Era la persona más adecuada para agradecer el “Great Shift” y cambiar de cuerpo. Pero, en un evento en el que el 90% de la población mundial había cambiado cuerpo resultó que yo estaba en el 10% que se quedó en el suyo propio. Desesperado me fui a pasear por los alrededores entre el caos y la multitud que buscaba a sus antiguos cuerpos. Allí fue donde me encontré a Rosana, la loca del barrio. Estaba pegando gritos mientras decía que ella era Lucía Monclova, la hija del mayor terrateniente del país. Maquinando mi siguiente paso le dije que yo formaba parte del comité investigador del “Great Shift” del gobierno y que me encargaría de volverla a su cuerpo si me demostraba que era Lucía.

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Ella se sintió muy aliviada y lo pensó poco, así que inmediatamente empezó a darme detalles personales que sólo podía conocer Lucía Monclova. Estuve más de 5 horas charlando con ella y conociendo todas las pruebas para demostrar que esa vieja era en realidad Lucía Monclova. Tras la charla estaba completamente seguro de que la persona ante mí era de verdad Lucía. Así que hice mi siguiente paso, sin ningún miramiento arrastré a la vieja hasta el sótano de mi casa y allá la encerré en lo más profundo y más oscuro. Seguidamente me dirigí al cuartel de la policía a denunciar que en el “Great Shift” había cambiado de cuerpo con el de un hombre y que yo era en realidad Lucía Monclova. Me apuntaron en una lista de personas que reclamaban ser Lucía Monclova y me citaron a un examen 2 meses después para verificar quien es quien.

Como esperaba, Lucía aguantó poco tiempo encerrada a oscuras y empezó a dar síntomas de enajenación mental. Me bastó con una llamada al Frenopático y un examen de media hora para que la declararan oficialmente con demencia senil aguda y se la llevaran en la ambulancia para encerrarla en una loquería bastante lejana.

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Ahora era libre y nadie podía evitar que reclamara la identidad de Lucía Monclova. Así que 2 meses después me presenté al examen de identidades. Yo reclamé la propiedad del cuerpo de Lucía Monclova al mismo tiempo que más de una decena de personas. Con los detalles que me había contado Lucía me resultó bastante fácil pasar rondas del examen mientras que veía cómo iban eliminando candidatos que eran multados y algunos encarcelados por intentar robar una identidad. Finalmente, sólo quedamos 2. Yo mismo y una mujer asiática de cuarentaytantos años. Era sorprendente, esta mujer parecía conocer hasta el mínimo detalle de la vida de Lucía. No podía entender como era esto posible porque si de algo estaba seguro era que esta persona no era la auténtica Lucía, porque la auténtica Lucía estaría sedada y encerrada en una celda acolchada. Me estaba quedando sin comodines, ya casi no tenía ningún “secretito” para apoyar mi identidad cuando me di cuenta de lo que pasaba. Llamé a un investigador y le conté que esa mujer era mi padre, es decir, el padre de Lucía. Los policías se la llevaron unos minutos a un cuarto cercano y apenas 5 minutos después volvían para contarme que tenía razón, que ese hombre era mi padre y que había conseguido demostrar que yo era la auténtica Lucía Monclova. Me aguanté las ganas de saltar y gritar de alegría y simulé estar enfadada para exigir que esa mujer no volviera a mi casa como mi padre porque había intentado robarme el cuerpo y podría intentar vengarse. Estuvieron de acuerdo y un fiscal presente en la sala prometió encargarse del tema. Ahora, todas las propiedades de la familia Monclova eran oficialmente mías.

Poco después me entregaron un DNI de cambio temporal y me preguntaron si quería recuperar mi cuerpo original o quedarme en el actual. La verdad es que esto me sorprendió, no sabía que se podían revertir los cambios y devolver las identidades a sus cuerpos originales. No lo dudé un segundo y reclamé un cambio de cuerpos. En el cuerpo de Lucía Monclova se encontraba una niña de 5 años que no puso ningún problema en abandonar esa carcasa tan grande para volver a su cuerpo de nacimiento.

Todavía tuvieron que pasar otros 2 meses para que me avisaran para ir al hospital y me llevaran a un quirófano donde se iba a efectuar el cambio de cuerpos. Allí vi al cuerpo de Lucía, tan bellaaa, tumbado en una cama y otra vacía justo a su izquierda donde yo me tumbé y donde me sedaron y me durmieron.

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Al día siguiente desperté y me maravilló la luminosidad de los colores, el olor tan fresco y la suavidad de mi piel. Me levanté me miré en el espejo y me enamoré de mi nuevo cuerpo. Ahora tenía 19 años, era millonaria, estudiaba derecho y era feliz.

Marché a mi nueva mansión dónde me recibió el servicio en pleno frente a la puerta. Recorrí las decenas de habitaciones y me dirigí al despacho que fuera del padre de Lucía y que ahora era mío. Puse mis zapatos encima de la mesa y disfrute del poder que ahora era mío.

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Mi Nueva Casa – Great Shift

4 Mi Nueva Casa - Mi Nueva Casa - Great Shift

Por fin me atrevía a entrar en casa. En mi nueva casa.

Hacía años que me expulsaron de esta casa de la forma más cruel posible. Yo había servido como servicio a la familia durante más de 40 años. Había servido a la abuela de Raquel y a la madre de Raquel sin que tuvieran ninguna queja. Hasta que heredó la mansión la malvada y rencorosa de Raquel. Apenas tardó una semana en despedirme. Ni siquiera me lo dijo a la cara, me llamó al móvil y me dijo que era muy viejo para servir la mesa así que era mejor que no volviera, que estaba despedido.

Se me destrozó el alma. Después de tantos años trabajando  lo mejor que podía y con todo el cariño a la familia de Raquel y esta no me demostraba ningún cariño. Lloraba sin consuelo y sólo pensaba en la muerte.

Cuando de repente sentí como si un viento frío me atravesara el cuerpo, me transportara y me depositara en un lugar caliente y suave. Abrí los ojos, y aparté de mis ojos una mata de pelo que curiosamente era rubio. No entendía que había pasado, pero, sorprendentemente, estaba dentro del cuerpo de Raquel. Había ocurrido un suceso mundial en el que gran parte de la población mundial había cambiado de cuerpo. Yo había cambiado de cuerpo con Raquel. Yo estaba en su maravilloso body y ella en el mío. JUSTICIA DIVINA. Me atreví a volver a abrir la puerta de la que era la mansión en la que trabajaba y que ahora era mi hogar y llamé a mi antiguo número de teléfono. Respondió Raquel en mi cuerpo y le dije que no intentara demostrar que habíamos cambiado de cuerpo, puesto que mi nuevo marido había cambiado de cuerpo con una mendiga y los dos nos íbamos a proteger para demostrar que éramos de los pocos sin cambio. Pero que no era tan malvada como ella y que le ofrecía de nuevo el trabajo que yo había hecho anteriormente. Entre lágrimas ella aceptó.

Satisfecha y con una sonrisa cruel pensé que llegó la hora de mi venganza, Raquel se iba a enterar de lo cruel que puede ser una señora con el servicio.