La Suicida – Pacto Tg

74 El Suicida - La Suicida - Pacto Tg

Mark era un cobarde. Era incapaz de luchar por su vida y por el bien de la gente que lo amaba. Había subido a la terraza y tenía las piernas colgando en el vacío. No podía permitir que se tirara.

Con lágrimas en los ojos le supliqué que por favor no lo hiciera.

Me miró con tristeza y me dijo que hay vidas que no valen nada y que la suya, ahora, no valía nada. Volvió a mirar hacia el abismo sobre el que estaba sentado, inclinó su espalda, movió la cabeza hacia adelante y se soltó de manos.

Corriendo intenté agarrarlo, pero volvió a enderezarse y me miró con odio.

  • No me toques. Ni siquiera te acerques o me arrojo ya. Me dijiste que me amabas, que harías cualquier cosa por mí, pero sólo querías robar mi vida de hombre y dejarme abandonado en tu cuerpo de mujer.

Me quedé parado y levanté los brazos para que supiera que no pensaba usarlos y que le pedía perdón.

  • Me engañaste, gritó. No me querías. Eres una traidora y una ladrona.

Volvió a soltarse de manos. Volvió a mirar al vacío y supe que esta vez iba a saltar. Sólo podía hacer una cosa y la hice. Cerré los ojos y me concentré en la imagen de Mark. Lo imaginaba abrazándome, besándome, sentía sus labios, sentí la saliva en mi boca, sentí como la tragaba con mi alma en ella, volví a sentir el pelo de mi antiguo cuerpo en la espalda y el peso de los pechos, de nuevo, en mi cuerpo. Abrí los ojos y volvía a estar en mi antiguo cuerpo, sentado al borde del abismo.

Mark en su verdadero cuerpo me volvía a mirar con odio.

  • No me amabas, sólo querías robar mi cuerpo. Por eso cambiaste conmigo. Y cuando lo conseguiste te marchaste lejos de mí.
  • Te amo como no he amado a nadie en la vida. Te amo tanto que estaba dispuesta a dar mi vida por ti. Tú cuerpo tiene cáncer y morirá en pocos días. Por eso me fui, buscaba una cura, pero era tarde, el cáncer está demasiado extendido. Había elegido morir en tu cuerpo para que tu vivieras en él mío.

Mark comenzó a sufrir el dolor provocado por el cáncer que corría por sus venas y la enorme debilidad que le provocaba y supo que era verdad todo lo que le había contado. Le quedaban pocos días de vida, quizás fueran semanas de agonía y un sufrimiento espantoso. Y sintió pánico. Era un cobarde. Se acercó al borde de la azotea y saltó.

Yo me quedé llorando. Me esperaba una vida larga, pero dudaba que pudiera disfrutarla sin el amor de mi vida. Una vida que no tenía sentido sin Mark, miré al vacío y sentí ganas de saltar.

Inversiones de Riesgo (2ª Parte) – Robo de Cuerpo

1 Inversiones de riesgo 2ª Parte - Inversiones de Riesgo (2ª Parte) - Robo de Cuerpo

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2 Inversiones de riesgo 2ª Parte - Inversiones de Riesgo (2ª Parte) - Robo de Cuerpo

Hace algunos días realicé una caption que se titulaba “Inversiones de Riesgo”. Mi amigo J*** me propuso hacer una continuación con cuenta atrás de reloj (también), con cambiador de cuerpo (también) y con veneno (también). El reto era bastante difícil, casi tenía que repetir la caption que había hecho anteriormente.

No he podido repetir personajes, pero he usado otros muy parecidos, espero haber superado el reto.

En esta url se puede ver la caption original:

Inversiones de Riesgo – 1ª Parte

 



 

Cuando jane me invitó a una copa ya suponía que no me hacía un favor. Mientras la llenaba veía como le temblaba su mano, como le sudaba la frente, estaba seguro, Jane quería matarme.  Esa botella no sólo tenía champagne, también estaba llena de veneno.

Desde que conocí a jean sabía que intentaría matarme, por eso contraté un detective para que la siguiera a todas partes. El detective la investigó durante semanas hasta que descubrió que Jane había comprado un potente veneno y me entregó una cápsula de muestra con el veneno y otra con el antídoto.

Jane pensaba que ella había maniobrado para que nos conociéramos, pero se equivocaba, fui yo quien forzó un encuentro aparentemente fortuito. Aunque, la verdad es que no quería conocerla a ella, quería conocer a Tom, el cambiador de cuerpos que hacía más de un año que la había poseído. Tom era un ser inmundo que robaba el cuerpo de las mujeres más bellas, las usaba para tener relaciones con millonarios, luego mataba a estos y se quedaba con su fortuna. Estar a su lado era un gran riesgo, pero merecía la pena.

Jane era la mujer más guapa que había conocido, también la más inteligente y desde que Tom la poseyó también era la más ambiciosa. Por eso se había casado conmigo. No me amaba, tampoco me deseaba, solamente quería mi dinero.  Yo era casi un anciano, no creía que me quedara mucho tiempo de vida, pero jane no iba a esperar a mi muerte natural para poner sus manos en mi dinero.

Lentamente cogí la copa y miré a Jane con ojos tristes: “jane, tú sabes que siempre te he amado, que te voy a dejar todas mis propiedades en mi herencia. Y sospecho que esta noche intentarás hacerme daño, quiero que me demuestres que me amas, quiero que me pruebes que me equivoco y que me des un último beso, aunque sea de despedida” Jane se acercó, me rodeó con sus brazos, abrió su boca y la unió a la mía. Durante unos segundos bebí su saliva, jugué con su lengua y ella me correspondió apasionadamente. El beso duró hasta que jane notó como se tragaba la cápsula que había debajo de mi lengua. En un gesto brusco separó su boca de la mía y se llevó las manos a la garganta. “¿Qué has hecho?”, preguntó asustada” “Acabas de tragarte una cápsula del mismo veneno que me has puesto en la botella” Levanté la copa, la miré a trasluz. “casi no se nota, nadie diría que tiene 10 mg de uno de los venenos más potentes del mercado.  Bebí el contenido de la copa de un trago y la arrojé contra la pared. Nos quedan 30 minutos para morir, pero yo tengo el antídoto.”

Tan sólo quedaban 30 minutos

Complacido observé como a jane le cambiaba el color de la cara de puro miedo. Me miraba con los ojos muy abiertos, intentó decir algo inteligente, pero sólo pudo decir: “Asesino, Asesino, Asesino…”

Yo empezaba a notar los primeros síntomas del veneno, sentía como los dedos de mis manos iban perdiendo sensibilidad.

Quedaban 20 minutos

Jane intentó atacarme, pero aún era más fuerte y rápido que ella, la esquivé. Aunque me derribes nunca encontrarías la cápsula del antídoto. No la llevo encima.

El tiempo pasaba rápido, sólo quedaban 15 minutos.

Jane se derrumbó en el sillón, se quedó pensativa. Y me dijo “¿Sabes? Amaba este cuerpo, me gustaba ser jane. Pero lo que no sabes es que puedo intercambiar nuestros cuerpos y hacer que mueras en el mío. Dime dónde tienes el antídoto, lo compartiremos, tú tomarás una cápsula, yo otra y los dos viviremos. Yo seguiré siendo Jane y me iré para siempre. Si no me lo dices cambiaré de cuerpo contigo, leeré tus memorias, así sabré donde está el antídoto, lo tomaré, viviré y tú morirás en el cuerpo de Jane.”

Quedaba muy poco tiempo sólo 10 minutos.

Sólo hay una cápsula, uno de los dos debe morir. Podrías cambiar de cuerpo conmigo, pero tendrías que vivir en esta mi cuerpo viejo y torpe durante meses, tal vez durante años hasta que recargaras el poder y pudieras volver a cambiar. No creo que quieras eso.

  • No, no quiero eso, pero si no me queda más remedio lo haré. Y quiero asegurarme de que mueres en mi cuerpo. Es mi venganza.

Jane agarró la botella de champagne y le dio un trago largo, casi se bebió la mitad. “Ahora ya estás muerto. En cuanto cambie de cuerpo seré más fuerte que tú, te impediré tomar la cápsula y morirás. Esperaré a que queden 3 minutos para cambiar de cuerpo. El ant6ídoto debe estar cerca, tú sabías que te iba a envenenar por lo cual debes haber dejado el antídoto en un lugar fácil de acceder por si lo necesitabas.”

Quedan 5 minutos

  • No, no está lejos, está mucho más cerca de lo que imaginas

Quedan 3 minutos.

De repente el mundo giró a mi alrededor, por unos segundos se me oscurecieron los ojos, perdí la vista, de nuevo volvió la luz, abrí los ojos y vi a jane en mi cuerpo con una sonrisa maliciosa en su boca.

Estaba intentando acceder a mis memorias. Intentaba leer mis recuerdos para saber dónde había escondido la cápsula del antídoto.

Ahora sonreí yo, me levanté del sillón, y caminando torpemente en los tacones de Jane me acerqué a su lado.

-Gracias por el cuerpo. Vuelvo a ser joven y guapa, aunque sea mujer. Otra vez he ganado en mis negocios de riesgo.

Tan sólo quedaba un minuto

A jane se le borró la sonrisa de la cara. Por fin había podido leer mis recuerdos y ya sabía dónde estaba la cápsula del antídoto.

  • No era veneno lo que pusiste en mi boca durante el beso, era la cápsula del antídoto la que me tragué.
  • Así es, yo sabía que querrías asegurar mi muerte en tu cuerpo y tomarías más champagne envenenado. Ahora tu cuerpo está inmunizado contra el veneno y yo viviré en él, pero tú vas a morir en el mío.

Acababa de decir esto cuando jane empezó a vomitar sangre y cayó al suelo de rodillas. Luego se derrumbó por completo, alargo el brazo y me agarró la pierna izquierda.

Entonces murió.

Con asco quité su mano de mi pierna, llamé a la policía y les conté que mi marido había sufrido un ataque al corazón y había muerto de repente. Por supuesto que en la autopsia no se encontró ni rastro de veneno. Jane había elegido muy bien la pócima para matarse.

Inversiones de Riesgo – Robo de Cuerpo

60 Inversiones de riesgo - Inversiones de Riesgo - Robo de Cuerpo

Cuando contraté a Susana sabía que no contrataba a la prostituta más cara del país, estaba contratando al cambiador de cuerpos que hace años la había poseído.

Yo era un hombre viejo y cansado, pero había conseguido una gran fortuna en inversiones de riesgo, y había el momento de utilizarla para conseguir una nueva vida y un futuro mejor.

Sólo quedaban 30 minutos cuando Susana llegó. TIC, TAC, TIC, TAC

No perdí el tiempo y le dije que sabía que era un cambiador de cuerpos. Le conté que no sabía si su alma era la de un hombre o la de una mujer, pero que sabía que el cuerpo de Susana no era el suyo y que lo había robado años atrás.

Sólo quedaban 20 minutos, TIC, TAC, TIC, TAC

Le propuse a Susana que a cambio de su cuerpo le iba a dar un cuerpo viejo, pero inmensamente rico. Podría tener todos los caprichos que quisiera, comprar cualquier cosa que se le apeteciera y cuando quisiera podría usar su poder para conseguir otro cuerpo más sano y más joven.

Quedaban 15 minutos, TIC, TAC, TIC, TAC

Susana no parecía convencida, su cuerpo actual era demasiado bello y demasiado bueno para el sexo, no quería abandonarlo. Le serví una copa del champagne más caro de mi bodega y le prometí devolverle su cuerpo en el momento en que quisiera si se arrepentía del trato. Me sonrió con una mueca despectiva mientras bebía el champagne y me dijo que no.

El tiempo se acababa, solo 10 minutos TIC, TAC, TIC, TAC

Le ofrecí 200000 dólares por un cambio de una semana, para que ella pudiera comprobar que mi cuerpo, aunque viejo, estaba sano y sin taras físicas.

Susana se había dado cuenta de mi desesperación y volvió a negarse al trato.

El tiempo estaba casi finalizado, 5 minutos más y todo habría terminado TIC, TAC, TIC, TAC

Susana no quería pactar conmigo. No quería abandonar su maravilloso cuerpo. Quería marcharse. Me pidió que la llevara de vuelta a la ciudad.  Le dije que me acompañara a mi cochera privada.

Jugué mi última carta, una carta desperrada, pero que debería funcionar.

En la cochera estaba aparcado un Bentley Bentayga precioso, recién comprado. Saqué las llaves del bolsillo de mi chaqueta y se las di. Es tuyo, te lo regalo por haber venido a escucharme. No te preocupes por mí, yo cambiaré de cuerpo con otra chica que será la nueva dueña de todas mis propiedades.

Susana cogió las llaves y subió al coche, lo arrancó y me miró sonriendo.

  • Acepto el cambio de cuerpo, ahora tú eres Susana. Puedes irte con el Bentley.

 

De repente el mundo giró a mi alrededor. De repente se me cerraron los ojos y sentí como si algo agarrara mi alma y la sacara de mi cuerpo. Cuando pude abrir de nuevo los ojos me costó trabajo creer lo que estaba viendo. Las manos, las piernas y la chaqueta blanca de Susana  vestidas por mí. Yo podía controlar el cuerpo de Susana. YO ERA SUSANA. Miré mi reflejo en el espejo retrovisor y le respondí.

  • No me marcho, el tiempo ha terminado. TIC, TAC, TIC, TAC

En ese momento mi antiguo cuerpo cayó al suelo revolcándose con las manos en vientre mientras echaba por la boca una espuma roja que apestaba a sangre. Segundos después había fallecido mi antiguo cuerpo con el cambiador dentro

Estuvo cerca pensé. Yo había hecho mi fortuna con inversiones de riesgo. Y esta era otra inversión de riesgo, Cuando llegó Susana tomé una cápsula de cianuro enriquecido  recubierta de una protección que se disolvía en 30 minutos en el estómago. El riesgo era grande, pero el premio era inmenso. Una operación de riesgo en la que he ganado el cuerpo de Susana y no he perdido ninguna de mis propiedades.

Mario Siempre Cumple Sus Promesas – Chantaje

Hace años que seguía la pista de Mario, un extraño ser con el poder de cambiar de cuerpo con otra persona. Pero aquel día todo iba a cambiar, sabía cuál era su última persona que había poseído y dónde capturarlo. Mario parecía haber encontrado el cuerpo ideal para vivir, hacía más de un año que no cambiaba, debía de amar su último cuerpo porque no quería abandonarlo. Ahora podría detenerlo simplemente amenazando a su actual cuerpo, al cuerpo de Carla. Con mi placa de policía y mi pistola marché a la residencia de Carla. De una patada derribé la puerta y entré a su apartamento. Allí estaba Carla masturbándose delante del espejo. Apunté la pistola a su cabeza y le dije:

– Mario quedas detenido 

Él ni siquiera intentó disimular su auténtica personalidad. Me miró fijamente a los ojos y me dijo: – Eres policía, pero no has venido para encerrarme en la cárcel.

-Soy viejo, me he pasado toda la vida trabajando y merezco una vida mejor. Sé que nunca has incumplido una promesa. Si me prometes cambiar mi cuerpo por el de una persona joven y sana te dejaré ir. Mario sonrió de una forma fría y me dijo. – ¡Te lo prometo!

Sabía que Mario nunca miente, pero, para dejarlo ir le exigí una garantía que le obligara a regresar. Como garantía de que iba a cumplir su promesa, le obligué a cambiar el cuerpo de Carla con el mío. Parecía muy dolido por abandonar ese precioso cuerpo, pero no le quedaba otro remedio si no quería que yo dañara a Carla. Así que aceptó .  Por un momento se me nubló la vista, pero la desorientación no duró mucho, en pocos segundos se me volvió a aclarar la vista y pude ver ante mí a mi antiguo cuerpo.

Mario hizo muchas muecas de desagrado al encontrarse en mi viejo y achacoso cuerpo. Mientras tanto. yo gozaba de maravillosas sensaciones que me transmitía el cuerpo de Carla.

– Me encanta ser Carla, quiero morir en ese cuerpo, así que cuídalo porque esta tarde volveré para recuperarlo. Moviendo afirmativamente la cabeza acepté lo que me decía Mario y este se marchó. Yo me quedé en el cuerpo de Carla y continué masturbándolo en la misma forma que lo hacía Mario cuando yo lo encontré.

Mario regresó esa misma tarde, pero yo no me percaté porque estaba masturbándome de nuevo, así que me sorprendió. Llegó por mi espalda, me agarró de la cabeza y me dijo al oído:  – Vengo en tu nuevo cuerpo, así que vamos a cambiar, no puedo esperar para volver a ser Carla. Sin esperar mi respuesta Mario volvió a cambiar de cuerpo conmigo. Justo en el instante en que Mario volvió a controlar el cuerpo de Carla cogió la cabeza la cabeza de mi nuevo cuerpo y me arrastró ante el espejo.

Mira esta cara tan preciosa, es la tuya. Debes aceptar quien eres ahora. Una mujer bella, inteligente y con un futuro maravilloso. Yo he cumplido mi trato, ahora debes permitir que marche.

Pero… Pero…. Es el cuerpo de una mujer y además… No puedes dejarme en este cuerpo.

– Claro que puedo y lo he hecho porque era lo que habíamos pactado. Consuélate pensando que mucho peor que tú lo está pasando la muchacha que vivía en ese cuerpo y que ahora es un policía viejo, torpe e idiota

– Pero este cuerpo es el de mi hija. Has robado el cuerpo de mi hija, me has puesto en su cuerpo y a ella en el mío.

– Para eso quería tu cuerpo, para saber quién era y dónde encontrar a tu hija. A partir de ahora llámala papaíto, porque ella sabe lo que has hecho y te va a odiar para toda la vida. Prepárate para vivir con un padre maltratador.

58 Mario siempre cumple lo pactado - Mario Siempre Cumple Sus Promesas - Chantaje

Ruud & Anneka-Otra historia de Amor – Cambio de Almas

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Ruud Anneka Otra historia de Amor 1 - Ruud & Anneka-Otra historia de Amor - Cambio de Almas

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Ruud Anneka Otra historia de Amor 2 - Ruud & Anneka-Otra historia de Amor - Cambio de Almas

Anneke era muy guapa y lo sabía. Le gustaba presumir y seducir a los hombres que irremediablemente se veían atrapados por su belleza. Pero nunca había hecho daño a nadie. Sin embargo, todo cambió hace unos pocos días.

Yo, siempre había sido un muchacho gordo y torpe al que todos rechazaban, todos menos Ruud al que siempre deberé el favor que me hizo.

Ruud tenía el poder de la posesión de espíritu. Era capaz de cambiar de cuerpo con otra persona y quedarse en su nuevo cuerpo a vivir la vida de la persona poseída. Era un poder maravilloso pero autodestructivo. El espíritu de Ruud sufría terriblemente en cada posesión, sentía que el alma se le hacía vieja y si por error elegía un cuerpo inadecuado, Ruud corría el riesgo de morir entre grandes dolores.

Desde que Ruud poseyó el cuerpo de Aldert, los dos habíamos vivido juntos y felices. Yo era el amigo de Aldert y fui el amante de Ruud cuando este habitó en su cuerpo. Yo no era homosexual, pero el encanto de Ruud era irresistible y empecé a portarme como si también lo fuera por el inmenso placer de poder acariciarlo.

A Ruud no parecía importarle mi aspecto físico y disfrutaba de nuestros encuentros amorosos. Con el tiempo descubrí que Ruud tampoco era homosexual, pero me amaba tanto que cambió de cuerpo con Aldert por estar a mi lado. También supe que el cuerpo de Aldert era corrosivo para él, cada día sufría más para mantener el control, los dolores eran enormes y su alma se debilitaba cada vez más rápidamente. Pero Ruud estaba dispuesto a morir en ese cuerpo para poder acompañarme.

Por aquella época fue cuando Anneke empezó a mostrarse como la puta que ya estaba empezando a ser. Yo no lo sabía, simplemente disfrutaba de la atención de la chica más guapa de la ciudad que por algún capricho del destino parecía atraída por alguien tan repelente como yo. Desde el comienzo intentó destruir mi relación con Ruud. Esta chica que siempre me había ignorado comenzó a llamarme por teléfono todos los días proponiéndome citas y que acudiéramos juntos a fiestas. Al principio yo no aceptaba por temor a que me hiciera daño, pero poco a poco dejé de desconfiar de un amor tan extraño y caí víctima de sus encantos.

Aprovechó la confianza que tenía en ella para invitarme a una cena privada en su casa. Cenar con Anneke era el sueño dorado de todos los chicos del barrio y, curiosamente, me la ofrecía a mí, a alguien al que no saludaban ni las mujeres más viejas y feas de mí barrio. Y a pesar de lo raro de la situación yo fui tan tonto que acepté la oferta.

Cuando llegó el día de la cita JRuud estaba más triste y pensativo que nunca, sólo me habló para decirme que “aceptaba cualquier cosa que me hiciera ilusión, y que si yo era feliz también lo sería él” Y se ofreció a llevarme en su propio coche a la morada de Anneke. Salimos temprano, paró el coche junto a la puerta y me abrió la puerta de su vehículo. Me despedí de él y entré a la casa de Anneke, cuando me alejaba creí verlo llorar.

Anneke se portó como la dama que aparentaba ser. La noche era perfecta, comimos poco, pero bebimos mucho champagne. Tras terminar la cena me pidió que me desnudara. No podía creerme tanta suerte, era demasiado bueno lo que me estaba pasando. Sin esperar a que me lo repitiera comencé a quitarme la ropa. Estaba casi desnudo, tan sólo me quedaba una camiseta ridícula cuando Anneke se acercó a mí lado y dio un grito. De repente aparecieron 4 o 5 compañeros del Instituto con cámaras de video y haciéndome fotos mientras se reían. El ruido era estruendoso, pero la que me hizo llorar fueron las carcajadas de Anneke. A medio vestir salí corriendo de su casa y ya en la calle me encontré con Ruud, que había decidido quedarse toda la noche para devolverme a casa cuando terminara la cita. Entre sollozos le conté lo que me había pasado y cuanto odiaba a Anneke. Entonces me puso las manos en mi cabeza, por un momento noté como el mundo giraba a mi alrededor y cuando paró de moverse descubrí que había cambiado de cuerpo con Ruud. Este me miró seriamente con mis antiguos ojitos y me dijo, no es Anneke quien te ha hecho daño.

Mientras Ruud decía esto pasaron a nuestro lado los tipos que me habían sorprendido mostrando unos a otros fotos y videos en los móviles mientras continuaban riendo.

Sin pensarlo más, Ruud furioso cruzó la puerta del apartamento de Anneke que aún continuaba abierta.

Ha vuelto el gordo murmuró sonriente Anneke. ¿Quieres que me burle aún más de ti?

No te burlarás de nadie más, no te mereces el cuerpo de Anneke. No sé quién eres, pero sé que tienes el poder del cambio de almas.

¿Tú me preguntas quién soy? Yo soy Aldert Me robaron mi cuerpo para que Ruud pudiera estar contigo, pero me dejaron en un cuerpo que había aprendido el poder del cambio de cuerpos y lo utilicé para cambiar con Anneke y poder vengarme de ti y de Ruud

-Yo no soy el que parezco

  • ¿Entonces quién eres? Preguntó Aldert mientras Ruud le agarraba la cabeza con ambas manos

-Yo soy tú

El apartamento pareció dar vueltas sobre ambos cambiadores de cuerpo. Y cuando paró los dos cayeron al suelo. En ese momento entré yo. Aldert parecía muerto en mi cuerpo y Anneke de rodillas me alargó la mano pidiendo que la cogiera. Así lo hice. Con ojos llorosos, Ruud me contó que un cambiador de almas jamás puede poseer a otro cambiador porque sus cuerpos se rechazan como los polos negativos de dos imanes. Me dijo que sentía cercana la muerte, pero que antes de que llegara quería hacerme un último favor.

Yo también me puse de rodillas, soltó mi mano y agarró mi cabeza. De nuevo sentí como la habitación se movía a mi alrededor. Cuando todo se detuvo me encontraba en el suelo mirando al cuerpo de Aldert vomitando sangre.

-Quería morir en el cuerpo en el que tanto te amé.

Me llevé la mano al pecho y toqué los senos de Anneke. Mis manos eran finas y delicadas, mi pelo largo y rubio. Yo era Anneke

-Pero me muero feliz. Te dejo en un cuerpo con el que podrás amar a todos los hombres que quieras y es de tanta belleza que podrás elegir entre ellos.

No pude soportar más el dolor y acercando mi boca a la suya le di el primer beso heterosexual de mi vida. Fue el más intenso, el más sentido y el último a ese hombre. Porque antes de que despegara los labios Ruud murió.

 

Han pasado más de 4 años desde aquel beso. En el cuerpo de Anneke empecé una nueva vida, conseguí doctorarme en derecho, fui elegida Reina de la fiesta de graduación y me contrataron en el mejor despacho de abogados del país. Mi vida hubiera sido perfecta si no fuera por el detalle de que nunca quise amar a ningún hombre, ni mujer, por respeto a la memoria de Ruud. Hasta que un día se me acercó un hombre, por el que nada más conocerlo sentí una gran atracción física y psíquica. No entiendo el motivo, pero nada más verlo deseé besarlo como había besado a Ruud. Luego supe el porqué.

-Tú tienes mi cuerpo, yo soy Anneke y el hombre que estaba en el cuerpo de Ruud me robó el mío.

Le conté la triste historia de la muerte de Jenken y Aldert.

Anneke hizo un gesto de resignación con la cabeza y me dijo:

-No me importa. Me gusta ser hombre y hacer el amor a chicas tan guapas como tú. ¿te gustaría follar conmigo? Me acarició los pechos y continuó susurrando: “Te aviso que ese cuerpo lo conozco perfectamente y que puedo hacer que sientas cosas que ni siquiera tú puedes soñar.

Sonreí y le pedí que me lo demostrara.

Sabía que había encontrado el cuerpo de nacimiento de Ruud y viviendo en él estaba el que iba a ser el hombre de mi vida

No Voy a Olvidar a mi Gente – Bodyswap

28 No voy a olvidar a mi gente - No Voy a Olvidar a mi Gente - Bodyswap

No voy a olvidar quién soy y de dónde vengo.

Puede ser que haya cambiado de cuerpo con la mujer más rica del país y puede ser que ahora viva en el barrio más caro de la ciudad.

Pero nunca seré como ellos.

Yo nací aquí, entre chabolas de ladrillo barato y gente que no come todos los días, y eso nunca lo olvidaré.

No puedo olvidarlo, no tengo derecho a olvidarlo.

Voy a gastar por completo la fortuna de esta mujer en mejorar la vida de mi gente, de los desamparados, de los más pobres y de los más necesitados.

Esto va a cambiar, ahora tengo poder y dinero. Y no lo he conseguido para nada.

El objetivo de mi nueva vida será hacer feliz a mi gente, a la gente de los suburbios.