El Precio Justo – Concurso

 

Carlos pensó que era feliz cuando lo llamaron para participar en “El Precio Justo” en su edición española. Si había algo que se le daba bien a Carlos era calcular el precio de las cosas. Tenía un trabajo temporal mal pagado y le costaba mucho trabajo ahorrar dinero para llegar a final de mes. Siempre estaba haciendo cálculos y pensando en el coste de las cosas para no tener que pedir prestado.

Por eso cuando comenzó el programa Carlos sabía que ganaría. Si estaba entrenado para algo, era para saber lo que costaban las cosas que deseaba y que no podía comprar. El programa fue genial. Carlos demostró su sabiduría adivinando precios y tras eliminar al último adversario acertando el precio exacto de una licuadora, llegó al “escaparate final”. El presentador anunció:

El escaparate final. Nuestro concursante deberá adivinar el precio conjunto de:

Este maravilloso apartamento en Torremolinos en primera línea de playa que nos enseña nuestra azafata Beatriz, un espectacular y nuevo automóvil Mercedes SL que ahora conduce nuestra azafata Beatriz, este maletín lleno de billetes de 500 € que ahora muestra nuestra azafata Beatriz y este increíble collar de diamante y rubíes de la prestigiosa firma “MAGNUM” que ahora luce Beatriz. Si nuestro concursante consigue adivinar el precio justo con un desfase máximo de un 10% podrá elegir cualquier cosa que desee de nuestro escaparate y será suya.

Carlos lo pensó un momento y respondió 435000 3uros. El presentador lo miró fingiendo una sonrisa, sacó de un bolsillo el sobre con el precio. Lentamente lo abrió. Extrajo una tarjeta y leyó:

-El precio justo es 455400 euros, y como nuestro concursante ha respondido una cifra inferior al margen del 10% ha dado el precio justo, ganado y podrá elegir cualquier cosa del escaparate que desee porque ya es suya, pero sólo podrá escoger una.

Carlos lo pensó un rato y respondió:

  • Quiero a Beatriz
  • ¿Cóóóómo? ¿Puede repetir? preguntó el asombrado presentador.
  • Quiero el cuerpo de Beatriz. Me habéis dicho que escoja cualquier cosa que hubiera en el escaparate y Beatriz está en el escaparate. Pues bien, la escojo a ella. Quiero cambiar mi cuerpo con el suyo. Mientras tanto, en el escenario Beatriz se desmayaba.

Dos semanas después, Carlos volvía a los estudios de televisión en su nuevo cuerpo. Aún no se había acostumbraba a los tacones de los zapatos de mujer, pero le encantaba ser 30 años más joven y la admiración que levantaba entre los hombres. En la oficina del productor ejecutivo del concurso le ofrecieron el trabajo de azafata que antes tenía Beatriz pero con un importante aumento de sueldo y él aceptó porque además le permitían comenzar su nueva carrera como modelo de lencería.

Estaba claro que Carlos-Beatriz había acertado el precio justo y había elegido el mejor premio del escaparate final.

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