Posesión de Espíritu

1 1 - Posesión de Espíritu

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No está mal para un día de trabajo.

Esta mañana cuando desperté era tan sólo un gordo, desempleado de más de 60 años.

Y ahora cuando ya está acabando el día resulta que soy la hija del millonario más grande del país, tengo una nueva mansión, coche nuevo, regalos para todos mis amigos y hasta tengo un perro, jajaja. Evidentemente es un día bien aprovechado.

Cuando me desperté me di cuenta que algo había cambiado. Era capaz de sacar mi espíritu de cuerpo. Fue sorprendente y terrorífico hasta que me di cuenta que podía moverme y desplazarme en mi forma astral y que nadie podía verme. Con curiosidad me paseé por las calles y espié a mis vecinos. Entonces me acordé de Fabiola, la chica más guapa y rica de la ciudad. Mi sueño había sido poder besar a un ser maravilloso como Fabiola. Así que aproveché que nadie podía verme, ni pararme, para ir a su mansión, buscarla en su dormitorio y acercar mis labios a los suyos. La sensación fue extraña porque no noté el calor de su boca, noté el frío de la mía. De alguna extraña forma estaba usando la boca de Fabiola, podía controlarla y sentir lo que ella sentía. Noté el sabor de mi saliva en su paladar y moví su lengua, finalmente pude cerrar la boca y hablar con su voz: “Dios mío, puedo controlarte”

Inmediatamente moví mis manos hacia sus manos y sentí en mis dedos su anillo de prometida, inmediatamente pude cerrarlas y abrirlas. A continuación, introduje mis pies en los suyos y pude notar los tacones de sus zapatos y conseguí andar con sus piernas. Para acabar mi cabeza se fundió con la suya y mi torso con el suyo. Fue en ese momento cuando el espíritu de Fabiola intentó expulsar al mío. Fue una lucha terrible notaba como su alma empujaba a la mía hacia fuera de su cuerpo, tras la sorpresa inicial reaccioné y fui yo quien empujó a su alma fuera del suyo. Apenas fueron unos segundos, pero conseguir lanzarla hacia el exterior. Ahora tan sólo yo estaba dentro de su cuerpo y sentía como cada una de sus células se fundía con mi alma y mi espíritu. El cuerpo donde nació Fabiola era ahora el cuerpo dónde yo moriría dentro de muchos años si así lo quería. Este era ahora mi cuerpo. Mientras tanto la forma astral de Fabiola era atraída como un imán hacia mi antiguo cuerpo que necesitaba de un alma para seguir viviendo. Fabiola se uniría con él y este sería su cuerpo hasta el último día de su vida.

Tres meses después se celebraba en mi nueva mansión la boda con el que fuera el novio de Fabiola y que ahora era mi marido. Yo iba de riguroso blanco y él con traje azul. Mi nuevo marido no era muy guapo, pero era una fuera en la cama y aún más rico que yo. Entre el servicio, sirviendo copas estaba mi antiguo cuerpo con Fabiola dentro de él. Sabía que no tenía trabajo y me apiadé de su mala suerte.

Y es que en el fondo no soy mala, más bien soy muy muy buena.