Venganza – Atentado en Barcelona

94 Atentado en Barcelona - Venganza - Atentado en Barcelona

Hoy quiero convertirme en la muerte.

Quiero llenar mis manos de sangre.

Quiero sacarles los ojos y comerme sus entrañas.

No quiero ser dios, no quiero ser un ángel vengativo.

QUIERO SER LA MUERTE.

Les invité a mi casa y les di de comer.

Les dejé dormir en mi cama y cuidé de sus hermanos.

Hoy quiero llamar a sus padres y decirles que he matado a sus hijos.

 

Hoy el mal ha atacado en Barcelona, en mi tierra, en mi casa, contra mis hermanos y mis padres.

Hoy quiero convertirme en la muerte.

Ayuda por Internet- Bodyswap TG

68 Ayuda por Internet - Ayuda por Internet- Bodyswap TG

Cuando Mario me pidió que lo añadiera en mi cuenta de Facebook parecía tan sólo otra de las decenas de solicitudes que recibía todos los días. Normalmente no aceptaba ninguna, pero algo me pareció entrañable y triste en la foto de Mario y lo añadí.

Nada más aceptar la solicitud me pidió chatear, durante unos segundos dudé en responder. Yo no suelo perder el tiempo charlando en Internet con desconocidos. Pero esta vez respondí. Me habló de su vida, que había sido larga y frustrante, con un matrimonio fracasado, y que jamás había tenido hijos que le alegraran. La conversación duró hasta las tres de la mañana y tan sólo terminamos la charla para ir a dormir. Mario había conseguido conmoverme contando sus desgracias. Quería ayudarlo.

La noche siguiente volví a conectar y a charlar con él. Me dijo que llevaba todo el día esperándome porque la conversación de la noche anterior había sido su única alegría en muchas semanas. De nuevo quería consolarle y pensé que la mejor forma era viéndonos la cara por videochat. Me llevé una pequeña decepción al ver su rostro, era más feo y viejo de lo que mostraban sus fotos, pero no me importó, sólo quería ayudarlo. E intentando darle esperanzas estuvimos hablando hasta altas horas de la madrugada.

Los días siguientes volví a chatear con cámara y audio. Mario alababa mi voz tan bella y lo guapa que parecía hasta en pijama y sin maquillaje. Me dijo que ojalá me hubiera conocido antes, yo habría sido la esposa perfecta para él y que me hubiera hecho feliz toda mi vida. Con la voz rota me contó que seguir viviendo no tiene sentido y que se hubiera suicidado si no me hubiera conocido.

Al día siguiente estaba muy alegre, me contó que su exesposa había pedido una cita con él para intentar arreglar sus problemas. Era la mejor noticia que había tenido en muchos años y que si esto salía bien podría darle fuerzas para seguir viviendo.

Con el tema de la felicidad que le causaba la cita con su mujer seguimos charlando durante semanas, hasta que llegó el día señalado para la cita y él conectó de nuevo, pero esta vez estaba llorando, con la ropa sucia y sin afeitar. Me dijo que, tras la reunión, su esposa lo había pensado de nuevo y se había marchado a vivir a otra ciudad. Le pregunté: “¿Cuál era esa ciudad?” Y me respondió que era la mía. Entre todas las ciudades del país, curiosamente había escogido la mía para mudarse. Parecía claro, que en la charla entre Mario y su esposa le había hablado de mí y ella venía a buscarme. No me sentía segura, temía que esa mujer intentara hacerme daño. Le pedí a Mario que hablara con ella, que le rogara que volviera con él, que le dijera que la necesitaba. Me respondió que ya no podía, estaba a más de 1000 Km de distancia de mi ciudad y aunque cogiera un avión no llegaría a tiempo. Que ella venía a buscarme y que, él le había dicho yo lo amaba.

Ahora estaba asustada de verdad, esa mujer había viajado más de 1000 km para vengarse de mi amor por Mario y podría atentar contra mi vida. Le pedí a Mario que por favor hiciera algo para que no me dañara, que la llamara por teléfono, que le rogara tranquilidad o que le pidiera que volviera. Mario me dijo que no podía hacerlo porque ella no respondía a sus llamadas.

Se quedó unos segundos en silencio. Tras reflexionar me dijo que había una posibilidad de arreglarlo. Me conto que, si yo me concentraba profundamente en cambiar mi alma con la suya y él hacía lo mismo, entonces los espíritus pueden viajar por los cables de Internet e intercambiar nuestros cuerpos durante una semana o hasta que uno de nosotros decidiera volver a su cuerpo original. Si funcionaba él hablaría con su esposa en mi cuerpo para convencerla de que Mario la amaba y cuando esta se marchara volvería a intercambiar de cuerpo conmigo.

Yo no creía que eso fuera posible, tampoco quería cambiar de cuerpo con ese hombre feo y viejo, pero todavía quería ayudarlo y además sentía miedo. Así que acepté intentarlo. Durante media hora me concentré para que mi alma abandonara mi cuerpo y viajara por los cables hasta el cuerpo de Mario. En la pantalla del ordenador veía como Mario hacía lo mismo. Aunque nada sucedía, pero, de repente, sentí un golpe en la cabeza, y sufrí de vértigo y nauseas. Mientras tanto una luz intensa me cegaba. Noté como mi alma era arrastrada por una gran fuerza a una velocidad incalculable, hasta que paró. Aún tenía los ojos deslumbrados, pero los abrí, lentamente se me aclaró la visión y pude contemplar un pequeño ordenador delante de mi cuerpo y en la pantalla estaba mi propia imagen que se estaba tocando las tetas y la cara.

¡¡¡Ha funcionado!!! Dije asombrada

¡¡¡ De maravilla!!! Respondió Mario en mi cuerpo. Entonces Mario se volvió y apareció en pantalla una mujer. Te presento a mi esposa, dijo Mario. Hace años que ella descubrió que era lesbiana, por eso quería el divorcio, yo, con mi cuerpo de hombre, no podía satisfacer sus deseos. Ahora sí que puedo y lo voy a hacer todos los días y en todos los momentos. Diciendo eso, empezó a besar a su mujer con mi boca, mientras ella tocaba mi coño.

Gracias por el cuerpo, me dijo su mujer, has conseguido que seamos un matrimonio feliz. Mi marido, ahora es mi compañera, y no volverá a conectar a Internet hasta que pase el plazo de devolución de cuerpos. Te sugiero que busques trabajo y un amor de verdad o intentarás suicidarte como hizo Mario.

Diciendo eso apagó el ordenador. La pantalla se quedó en negro y yo me quedé con la boca abierta. Desde entonces no he vuelto a verla on line. Esta mañana descubrí que me había borrado de su cuenta de Facebook. Aunque he buscado trabajo, no lo he encontrado, es difícil lograrlo cuando eres un hombre de más de 45 años, soltero y con antecedente siquiátricos. La vida es terrible, a veces pienso en el suicidio, ojalá encontrara a alguien que me ayudara por Internet.

Inversiones de Riesgo (2ª Parte) – Robo de Cuerpo

1 Inversiones de riesgo 2ª Parte - Inversiones de Riesgo (2ª Parte) - Robo de Cuerpo

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2 Inversiones de riesgo 2ª Parte - Inversiones de Riesgo (2ª Parte) - Robo de Cuerpo

Hace algunos días realicé una caption que se titulaba “Inversiones de Riesgo”. Mi amigo J*** me propuso hacer una continuación con cuenta atrás de reloj (también), con cambiador de cuerpo (también) y con veneno (también). El reto era bastante difícil, casi tenía que repetir la caption que había hecho anteriormente.

No he podido repetir personajes, pero he usado otros muy parecidos, espero haber superado el reto.

En esta url se puede ver la caption original:

Inversiones de Riesgo – 1ª Parte

 



 

Cuando jane me invitó a una copa ya suponía que no me hacía un favor. Mientras la llenaba veía como le temblaba su mano, como le sudaba la frente, estaba seguro, Jane quería matarme.  Esa botella no sólo tenía champagne, también estaba llena de veneno.

Desde que conocí a jean sabía que intentaría matarme, por eso contraté un detective para que la siguiera a todas partes. El detective la investigó durante semanas hasta que descubrió que Jane había comprado un potente veneno y me entregó una cápsula de muestra con el veneno y otra con el antídoto.

Jane pensaba que ella había maniobrado para que nos conociéramos, pero se equivocaba, fui yo quien forzó un encuentro aparentemente fortuito. Aunque, la verdad es que no quería conocerla a ella, quería conocer a Tom, el cambiador de cuerpos que hacía más de un año que la había poseído. Tom era un ser inmundo que robaba el cuerpo de las mujeres más bellas, las usaba para tener relaciones con millonarios, luego mataba a estos y se quedaba con su fortuna. Estar a su lado era un gran riesgo, pero merecía la pena.

Jane era la mujer más guapa que había conocido, también la más inteligente y desde que Tom la poseyó también era la más ambiciosa. Por eso se había casado conmigo. No me amaba, tampoco me deseaba, solamente quería mi dinero.  Yo era casi un anciano, no creía que me quedara mucho tiempo de vida, pero jane no iba a esperar a mi muerte natural para poner sus manos en mi dinero.

Lentamente cogí la copa y miré a Jane con ojos tristes: “jane, tú sabes que siempre te he amado, que te voy a dejar todas mis propiedades en mi herencia. Y sospecho que esta noche intentarás hacerme daño, quiero que me demuestres que me amas, quiero que me pruebes que me equivoco y que me des un último beso, aunque sea de despedida” Jane se acercó, me rodeó con sus brazos, abrió su boca y la unió a la mía. Durante unos segundos bebí su saliva, jugué con su lengua y ella me correspondió apasionadamente. El beso duró hasta que jane notó como se tragaba la cápsula que había debajo de mi lengua. En un gesto brusco separó su boca de la mía y se llevó las manos a la garganta. “¿Qué has hecho?”, preguntó asustada” “Acabas de tragarte una cápsula del mismo veneno que me has puesto en la botella” Levanté la copa, la miré a trasluz. “casi no se nota, nadie diría que tiene 10 mg de uno de los venenos más potentes del mercado.  Bebí el contenido de la copa de un trago y la arrojé contra la pared. Nos quedan 30 minutos para morir, pero yo tengo el antídoto.”

Tan sólo quedaban 30 minutos

Complacido observé como a jane le cambiaba el color de la cara de puro miedo. Me miraba con los ojos muy abiertos, intentó decir algo inteligente, pero sólo pudo decir: “Asesino, Asesino, Asesino…”

Yo empezaba a notar los primeros síntomas del veneno, sentía como los dedos de mis manos iban perdiendo sensibilidad.

Quedaban 20 minutos

Jane intentó atacarme, pero aún era más fuerte y rápido que ella, la esquivé. Aunque me derribes nunca encontrarías la cápsula del antídoto. No la llevo encima.

El tiempo pasaba rápido, sólo quedaban 15 minutos.

Jane se derrumbó en el sillón, se quedó pensativa. Y me dijo “¿Sabes? Amaba este cuerpo, me gustaba ser jane. Pero lo que no sabes es que puedo intercambiar nuestros cuerpos y hacer que mueras en el mío. Dime dónde tienes el antídoto, lo compartiremos, tú tomarás una cápsula, yo otra y los dos viviremos. Yo seguiré siendo Jane y me iré para siempre. Si no me lo dices cambiaré de cuerpo contigo, leeré tus memorias, así sabré donde está el antídoto, lo tomaré, viviré y tú morirás en el cuerpo de Jane.”

Quedaba muy poco tiempo sólo 10 minutos.

Sólo hay una cápsula, uno de los dos debe morir. Podrías cambiar de cuerpo conmigo, pero tendrías que vivir en esta mi cuerpo viejo y torpe durante meses, tal vez durante años hasta que recargaras el poder y pudieras volver a cambiar. No creo que quieras eso.

  • No, no quiero eso, pero si no me queda más remedio lo haré. Y quiero asegurarme de que mueres en mi cuerpo. Es mi venganza.

Jane agarró la botella de champagne y le dio un trago largo, casi se bebió la mitad. “Ahora ya estás muerto. En cuanto cambie de cuerpo seré más fuerte que tú, te impediré tomar la cápsula y morirás. Esperaré a que queden 3 minutos para cambiar de cuerpo. El ant6ídoto debe estar cerca, tú sabías que te iba a envenenar por lo cual debes haber dejado el antídoto en un lugar fácil de acceder por si lo necesitabas.”

Quedan 5 minutos

  • No, no está lejos, está mucho más cerca de lo que imaginas

Quedan 3 minutos.

De repente el mundo giró a mi alrededor, por unos segundos se me oscurecieron los ojos, perdí la vista, de nuevo volvió la luz, abrí los ojos y vi a jane en mi cuerpo con una sonrisa maliciosa en su boca.

Estaba intentando acceder a mis memorias. Intentaba leer mis recuerdos para saber dónde había escondido la cápsula del antídoto.

Ahora sonreí yo, me levanté del sillón, y caminando torpemente en los tacones de Jane me acerqué a su lado.

-Gracias por el cuerpo. Vuelvo a ser joven y guapa, aunque sea mujer. Otra vez he ganado en mis negocios de riesgo.

Tan sólo quedaba un minuto

A jane se le borró la sonrisa de la cara. Por fin había podido leer mis recuerdos y ya sabía dónde estaba la cápsula del antídoto.

  • No era veneno lo que pusiste en mi boca durante el beso, era la cápsula del antídoto la que me tragué.
  • Así es, yo sabía que querrías asegurar mi muerte en tu cuerpo y tomarías más champagne envenenado. Ahora tu cuerpo está inmunizado contra el veneno y yo viviré en él, pero tú vas a morir en el mío.

Acababa de decir esto cuando jane empezó a vomitar sangre y cayó al suelo de rodillas. Luego se derrumbó por completo, alargo el brazo y me agarró la pierna izquierda.

Entonces murió.

Con asco quité su mano de mi pierna, llamé a la policía y les conté que mi marido había sufrido un ataque al corazón y había muerto de repente. Por supuesto que en la autopsia no se encontró ni rastro de veneno. Jane había elegido muy bien la pócima para matarse.

Cita Romántica – Magia TG

67 Cita Romantica - Cita Romántica - Magia TG

Apenas hacía pasado un mes desde que conocí a Daniel. Ni siquiera sabía dónde vivía o en que trabajaba y sin embargo Daniel se había portado como un auténtico caballero conmigo.

Me había regalado un precioso vestido negro para ir al teatro. Había alquilado una limusina gigantesca para acudir a la cita. Paro frente a mi casa, salió del coche y llamó al timbre. Iba vestido con un traje rosa de diseño, que hubiera parecido amanerado en cualquier persona, pero que en él era tan sólo elegancia. Cuando abrí la puerta, me saludó con una inclinación de cabeza y puso en mis brazos dos docenas de rosas rojas. A continuación, hizo alabanzas de mi belleza y me dijo que le había costado trabajo pero que había encontrado algo casi tan lindo como yo. Y extrajo de una caja dorada un collar de diamantes que colgó de mi cuello. Subimos a la limusina y me llevó a cenar al restaurante más caro de la ciudad y después al teatro dónde había reservado los mejores palcos. Cuando terminó la función tuvimos una sesión de sexo salvaje en la suite presidencial del Hotel más caro de la región.

La noche había sido maravillosa, pero quedaba la guinda. Con la noche terminada, cuando llegaba el momento de despedirnos, se puso de rodillas delante de mí. Sacó de su bolsillo un anillo y me dijo:

  • Anna, tu deseo para mi es la magia más poderosa y se va a cumplir si los haces con toda la voluntad de tu alma ¿Estarías dispuesta a pasar el resto de tu vida conmigo?

A mí se me saltaron las lágrimas, el corazón me palpitaba como si quisiera salirse de mi pecho. No dudé un segundo y le respondí: “Sí, sí que quiero estar contigo, ahora, siempre y hasta el día de mi muerte”.

Daniel delicadamente cogió mi mano y después de besarla me puso el anillo en el dedo anular. Me respondió: “Que así sea”

Entonces el mundo giró a mi alrededor, sentí desorientación y me desmayé.

Cuando me desperté estaba de rodillas, con mi vestido ensuciado y arrugado. Levanté la cabeza y contemplé a mi propio cuerpo dentro del traje rosa de Daniel. Por primera vez me di cuenta de lo guapa que estaba vestida de rosa y lo orgulloso que parecía Daniel en su nuevo cuerpo.

– He cumplido tu deseo. Ahora estarás para siempre conmigo. Porque vas a vivir en mi cuerpo que será el tuyo hasta que mueras. Yo me quedo con el tuyo y me marcho a tu casa, a tu trabajo y a tu vida.

Por cierto, no he pagado el vestido, ni la limusina, ni el restaurante, ni el teatro, ni el Hotel, ni las flores y tampoco el anillo. ni el collar, ni el traje, me dijo mientras jugaba con los diamantes que ahora estaban en su cuello. Deberías buscar dinero y pagar las facturas o te meterán en la cárcel. Tu nuevo cuerpo tiene antecedentes por estafa y varias condenas pendientes.

Diciendo eso se marchó haciendo equilibrios en mis tacones. Yo me quedé mirando asombrado-a. No entendía lo que había pasado, pero sabía que tendría que marcharme corriendo antes de que llegara la policía.

Comprobando la Verdad – Bodysuit

65 Probar la verdad - Comprobando la Verdad - Bodysuit

Carlos siempre me había amado y me contaba que necesitaba que yo lo quisiera. Yo no quería hacerle daño, pero tenía que contarle que nuestra relación era imposible porque yo era heterosexual y jamás podría compartir la vida con alguien del mismo sexo.

Además, amaba con toda mi alma a Irina. Necesitaba tocarla, sentirla, saber que estaba a mi lado. Carlos era una persona muy sensible y cuando le hablaba de mi amor por Irina se echaba a llorar.  Me miraba con lágrimas en los ojos y me respondía: “No importa el cuerpo, ni lo que seas o lo que los demás crean que eres, yo te amaría siempre, aunque fueras joven o viejo, rico o pobre, hombre o mujer” “Además, Irina no te quiere, te está engañando”

Odiaba estas conversaciones, me dolía mucho ver sufrir a Carlos, pero la única forma de no engañarlo era decirle la verdad y que buscara una solución a su amor. Pero ese día, con ojos llorosos, Carlos me dijo que respetaba mi heterosexualidad y que jamás volvería a pedirme relaciones homosexuales con él, pero que antes quería demostrarme que Irina me engañaba para que yo decidiera que hacer con ella”.

Cabizbajo se marchó y no supe nada de él durante meses. Aunque pregunté a su familia y a sus amigos, nadie podía decirme donde estaba o se había marchado para siempre. Hasta el día de hoy en el que Irina me llamó a mi celular, parecía bastante contenta y excitada, me dijo que tenía algo muy importante que decirme y que me esperaba en el Starbucks del barrio.

Cuando llegué, allí estaba ella, aún vestida con un traje plateado y con aspecto de haber pasado una noche muy larga. De su bolso sacó una pequeña cámara de vídeo y en su pantallita me enseñó una grabación de ella misma haciendo el amor de forma alocada con un hombre de espaldas.

No esperaba esto y sentí que me mareaba, pero el vídeo continuaba con una felación y escenas de sado-masoquismo. Yo no podía creer lo que me estaba enseñando Irina. Ella seguía sonriendo y hacía chistes sobre lo pálida que se me había puesto la cara. No podía soportar la ira, de repente tenía ganas de matar a Irina, que seguía disfrutando de la grabación. Le pedí que por favor parara, que no me enseñara más esa aberración o podría cometer un disparate. Irina me miró fijamente a la cara y me dijo: “espera un poco, aún queda lo mejor” tragué saliva y esperé que terminara la película antes de irme para siempre de la vida de Irina. En aquellos momentos me acordaba de Carlos y cómo lo había rechazado para compartir la vida con una puta como Irina. Nunca debí dejarlo, ojalá estuviera aquí para pedirle perdón y rogarle que volviera a mi lado.

El final de la película era increíble e inesperado. El hombre de espaldas abandonaba por unos momentos la pantalla y luego volvía con una pistola. Apuntaba a la cabeza de Irina, que estaba tumbada descansando, y disparaba. Justo en ese momento escuché las carcajadas de la Irina que estaba a mi lado. La película seguía, el hombre que había disparado a la cabeza de Irina se daba la vuelta, y por primera vez pude ver su rostro. Era Carlos. No podía creerlo, Carlos era un hombre pacífico, todo lo hacía por amor, por su amor a mi persona. ¿habría matado a Irina en despecho porque yo lo había abandonado? ¿Y si Irina estaba muerta quién era esta copia que se reía a mi lado?

En seguida tuve respuestas a mi pregunta. En la pantalla de la cámara se veía como del cuerpo de Irina no brotaba sangre, simplemente se desinflaba como si fuera un globo pinchado, hasta quedarse convertido en algo parecido a un cuero descolorido. Luego, Carlos cogía el montón de piel que quedaba de lo que fuera el cuerpo de Irina y comenzaba a vestirlo. Primero sus piernas, luego la pelvis, ajuste de los genitales, el tronco, los brazos, los pechos y finalmente la cabeza.

Carlos se había vestido con la piel de Irina y, sorprendentemente le ajustaba perfectamente, parecía su doble, más que eso, parecía la mismísima Irina. Luego cogió el vestido plateado y se lo puso, sus zapatos de tacón y los calzó y tomando su bolso apagó la cámara.

Con la boca abierta me quedé mirando a Irina, que ya no era Irina, que era Carlos. No sabía que decir.

Carlos-Irina, llevó las manos a su nuca y tirando hacia arriba se quitó la máscara dejando aparecer la cara de Carlos.

  • Ya te dije que te engañaba, no ha dudado en liarse con tu amigo homosexual para humillarte. Pero tenemos una nueva oportunidad. Siempre me has dicho que no puedes vivir sin tocar, sin sentir el tacto de Irina y yo no puedo vivir sin tu alma, sea cual sea el cuerpo. Te ofrezco que vistas la piel de Irina, así siempre estará a tu lado y serás mi nueva amiga heterosexual y te pediré matrimonio. Y diciendo esto terminó de quitarse la piel de Irina y la puso sobre la mesa para que yo la vistiera.

No lo dudé, cinco meses después me casé con Carlos. Yo iba de blanco y era la novia más guapa que se había visto en la ciudad en muchos años Y Carlos me cogió de la mano en el altar mientras sonreía de la misma forma que sonrió cuando me enseñó la película de Irina en el Starbucks.