El Mendigo – Medallón de Zulu

26 Zulo El Mendigo - El Mendigo - Medallón de Zulu

Hace ya más de 3 años desde que José F, un mendigo de más de 50 años cambió de cuerpo con Jennifer F, una multimillonaria de más de poco más de 28 años y esposa del alcalde su ciudad.

Yo le había pasado el medallón de Zulu a José, le expliqué cómo funcionaba. Yo había elegido a José F por su buen corazón, a pesar de no haber tenido nunca un trabajo y haber vivido siempre en la mendicidad era una buena persona. Siempre estaba contento y siempre sonreía. Aún recuerdo lo que me dijo José cuando le entregué el medallón de Zulu: “mejor que se lo des a otra persona a la que le haga más falta, yo no voy a usarlo para dañar a nadie” Eso me certificó que José era la persona adecuada para usar el medallón. José tuvo en su poder durante meses el medallón y nunca lo usó, porque él pensaba que no él no tenía forma de usarlo para el bien y que su uso podría causar el mal a otra persona.

Hasta que un día en la puerta de la Iglesia se encontró con Jennifer. Esta mujer era soberbia y maleducada y lo primero que hizo fue insultar a José por pedir limosna, luego, sonriendo, le dijo que iba a hablar con su marido, el alcalde, para que expulsaran a todos los mendigos de la ciudad y que así no la molestaran más con su presencia y su mal olor. Después de eso, pegó una patada al platillo de las limosnas derramando todas las monedas por el suelo.

Fue entonces cuando José pensó que era el momento de usar el medallón. Ahora se podía usar para evitar una injusticia y un daño a los mendigos, si él conseguía cambiar de cuerpo con Jennifer H. Así que esa noche José se coló a la residencia de Jennifer aprovechando una ventana entreabierta. Y en el salón principal encontró sola a Jennifer radiante en un vestido largo esperando que llegara su marido para una recepción en el ayuntamiento. José se acercó por su espalda y agarrándola por el cuello le susurró al oído que si se resistiera podría hacerle daño. Después de eso tocó con el medallón los pechos de Jennifer mientras agarraba la cadena del medallón fuertemente con su mano izquierda. Los cambios comenzaron pronto y en pocos segundos se hicieron destacar cuando el cabello de José creció y tomó tonos y colores dorados, luego desaparecieron las arrugas de su piel que parecían trasladarse al rostro, ahora masculino de Jennifer y también se intercambiaron la estatura y la musculatura de los dos. Por lo cual, José no pudo mantener agarrada a Jennifer que lanzó al suelo a José y comenzó a golpearlo a puñetazos con una rabia ciega mientras gritaba como una loca. Y justamente cuando los cabios físicos finalizaban y José parecía como Jennifer y Jennifer como José fue  cuando abrió la puerta el marido de Jennifer acompañado de su escolta, agarraron a Jennifer y le retorcieron el brazo hasta rompérselo, luego la golpearon hasta que perdió el sentido entre gritos de dolor. José con los ojos llorosos se acercó a su nuevo marido, el cual lo consoló mientras le acariciaba su pelo rubio y le decía que no se preocupara que a partir de ahora nunca más tendría que tener miedo.

Como decía, hace 3 años de aquellos sucesos y José es feliz con su nueva vida. Desde entonces ha destacado por su lucha en favor de los desamparados y más necesitados. Con su asesoramiento, su marido creó dormitorios y comedores para los transeúntes y vagabundos. La falsa Jennifer se convirtió en una de las personas más populares y queridas de la historia de la ciudad.

Mientras tanto, la auténtica Jennifer se dedicaba a pedir limosnas en las calles, aunque dormía y comía en los locales que había habilitado su antiguo cuerpo y dónde escuchaba llorosa como la gente bendecía y alababa a la señora del alcalde.