Fidelidad – No Humana

62 Fidelidad - Fidelidad - No Humana

Marta tenía prisa para desayunar. Su novio estaba a punto de llegar para acompañarla al instituto. De repente sintió que todo giraba a su alrededor, mareada cayó al suelo y al levantarse se sintió sin fuerzas y cansada. Se miró a las manos y eran viejas. En la cocina oyó su propia voz que la llamaba. Allí estaba su cuerpo, sentado en el fregadero y con una mirada sarcástica y cruel.

Escúchame Marta. Has tenido la mala suerte de que escogiera tu cuerpo para cambiar de vida, pero tienes la buena suerte de que no va ser para siempre. Si colaboras esta posesión durará como mucho 4 o 5 años y luego te devolveré tu cuerpo. Si no colaboras nunca te devolveré este cuerpo y te dejaré como el viejo artrítico que eres ahora.

  • Me vas a decir cuál es el nombre de tu novio y su teléfono
  • Nunca te lo diré, no puedes robar mi cuerpo y mi vida
  • Me lo dices o me tomo este frasco de veneno y después de tomarlo vuelvo a cambiar de cuerpo contigo
  • No, por favor, no hagas eso. Es mi cuerpo y mi vida. Se llama Juan A R y su telf. Es 6565***** pero nunca te va a creer
  • Ya veremos, ahora me dices las contraseñas de tu Facebook, tuiter e Instagram o llamo a juan para decirle que me está follando su mejor amigo y que no quiero saber nada más de él. Después me dirás cuáles son tus mejores amigos, dónde guardas el dinero que le quitas a tu papá y me aconsejarás que vestir para la fiesta de graduación. Si me engañas en algo voy a subir a Internet fotos y vídeos pornográficos tuyos.

Me voy a divertir mucho.

En ese momento se oyó el timbre de la puerta. Marta, en su cuerpo torpe y viejo corrió hacia la puerta, la abrió y se abrazó a Juan

  • Juan, soy Marta, no sé lo que pasa, pero me han cambiado el cuerpo por este viejo y torpe.

Juan le acarició la cabeza cana y le dijo: – Lo sé. Tendremos que hacer algo. Para eso he traído este perro.

Luego miró al antiguo cuerpo de Marta y le dijo:

  • Ya te avisé que no iba a colaborar y que te traicionaría enseguida. Por eso he traído al perro para que cambie de cuerpo con ella. Ya verás como este chucho es fiel y no nos va a traicionar.

Lo siguiente que supo Marta es que estaba a cuatro patas, con un bozal en la boca y una cadena al cuello. Mientras tanto, el antiguo cuerpo de Carlos lamía la mano de la nueva Marta.