El Djinn del Cambio en el Cuerpo – Fantasía

Entre las antigüedades que Luis compró para su tienda, había una lámpara que parecía árabe. Luis como conocía el cuento la frotó y de la lámpara salió un humo blanco y del humo blanco salió un genio.

  • Soy el Djinn de las almas y los cuerpos, tú me has encontrado y tienes derecho a elegir cómo quieres mejorar tu cuerpo. Elige 8 cambios para crearte un nuevo cuerpo, piénsalo bien porque una vez concedido no hay vuelta atrás.

1- La mujer es el ser más perfecto de la naturaleza. Quiero ser mujer como mi madre y mi hermana

2- Quiero tener siempre 22 años.

3- Quiero tener una figura perfecta. Con las proporciones ideales para un cuerpo femenino.

4- Quiero tener pechos del tamaño perfecto en una mujer, pero firmes y sensuales

 5-Quiero un cabello rubio que llegue hasta mi cintura.

6- la belleza es siempre mayor con el contraste. Quiero que mis ojos sean achinados.

7- para contrastar aún más Quiero que esos ojos sean verdes.

8- Y, por último. Quiero que todo el mundo me admire y toda la gente que pase a mi lado se quede mirándome.

HECHO

Poco a poco. Luis fue notando como sus deseos se hacían realidad. De pronto rejuveneció y su cuerpo se iba transformando en el de una mujer bellísima. Tenía las proporciones perfectas, el cabello rubio, los ojos verdes achinados.

Pero algo no iba bien. Cada segundo que pasaba le costaba más trabajo moverse, así que se sentó junto a la ventana del escaparate de su tienda y apoyó la barbilla en su mano con gracia femenina. Poco a poco podía ver menos, cada vez le costaba más trabajo escuchar algo y entonces comprendió lo que pasaba.

  • Me estoy convirtiendo en un maniquí de plástico. Voy a ser eternamente un muñeco.

Poco a poco su alama se disolvía en la forma sin vida de la muñeca. Cada vez era menos evidente su forma masculina y humana. Y Luis pensó.

-Seré un muñeco para siempre, pero al menos seré el maniquí más bello del escaparate.

Mientras tanto, la gente se agolpaba frente al escaparate para admirar a la muñeca más bella que jamás habían visto.

54 El Djinn del Nuevo Cuerpo - El Djinn del Cambio en el Cuerpo - Fantasía

Mejorando Mi Vida – 1ª parte (1 de 2)

Lo que hoy publico es muy antiguo. Fueron las primeras captions que hice, apenas tenía 13 ó 14 años y las realicé por iniciativa de mi profesor de arte digital Jesús Bellido. Cuando las diseñé no tenía ni idea de lo que eran las captions, o el arte transgénero, recuerdo que Don Jesús bellido nos explicó, a todos sus alumnos, en que consistía con unas diapositivas. Han pasado 5 años desde entonces, y ahora, cuando las releo me dan la sensación de que no son mías. Era otra época. otra edad y otra forma de sentir mi necesidad de expresarme.

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1 3 - Mejorando Mi Vida - 1ª parte  (1 de 2)2

2 3 - Mejorando Mi Vida - 1ª parte  (1 de 2)

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3 1 - Mejorando Mi Vida - 1ª parte  (1 de 2)

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4 1 - Mejorando Mi Vida - 1ª parte  (1 de 2)

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5 1 - Mejorando Mi Vida - 1ª parte  (1 de 2)

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6 1 - Mejorando Mi Vida - 1ª parte  (1 de 2)

La Muñeca – TG No Humana

43 La Muñeca - La Muñeca - TG No Humana

Cuando compré la muñeca al mago sabía que me decía la verdad. Me prometió que a cambio da darle parte de mi alma la muñeca tranformaría mi cuerpo para hacerlo idéntico a ella. Sería una mujer y tan bella como la muñeca más bella del mundo. La magia de la muñeca estaba funcionando perfectamente. Estaba cumpliendo su parte del pacto y yo también cumplía la mía.

El proceso era lento, pero no era doloroso. Todo comenzó cuando sentí como si mi piel respiarara, de repente se volvió flexible y viva, como si algo la estrujara empezó a encoger, arrastrando las arrugas de mi viejo cuerpo hasta hacerlasdesaparecer, luego se fue aclarando hasta tomar los tonos pálidos de una mujer blanca. A continuación, sentí como mi pelo se retorcía sobre mi cabeza y se alargaba mientras se enlazaba en una gigantesca coleta que colgó de mis hombros.

Tampoco sentí cuando dolor mis órganos masculinos retrocedieron hacia el interior de mi cuerpo, no me preocupó. Lo que si me molestó es que no sentí como se creaban mis nuevos órganos sexuales femeninos y tampoco sentí cómo crecían las tetas en mi pecho. ¡Tanto que había imaginado y soñado con este momento y no era capaz de sentirlo!

Lo siguiente fue mi nariz y mis manos, que se volvieron más delicadas y más finas.

Pero por mucho que lo intenté ya no podía mover las manos, ya no los controlaba, se habían quedado paralizados en un extraño gesto.

Supongo que la transformación continuó con mis ojos porque de repente deje de ver. Se estaban volviendo de plástico e imaginaba que tan bellos como los de la muñeca, pero no podía ver con ellos. Intenté gritar, pero mi boca tampoco respondía, apenas conseguí un ruido parecido al de una botella vacía de agua cuando la aprietas.

El proceso terminará con el corazón, ya noto que se empieza a petrificar, pronto dejará de latir… pronto moriré

Saliendo del Mundo de los Libros – Fantasia

38 Saliendo del Mundo de los Libros - Saliendo del Mundo de los Libros - Fantasia

Y cuando abrió el libro pude salir a un nuevo universo. Allí estaba mi lectora, sentada en el suelo con los pies cruzados sosteniendo el enorme librote con las manos apoyadas en sus rodillas.

Y lo más importante, con la boca abierta porque ella también descubría otro mundo en una lejana dimensión.

Sólo soy el personaje de un cuento y debo portarme como tal, tengo que poseer a mi lectora. Sin prisa, pero sin pausa entré por sus ojos hacia su interior. Primero inicié la posesión de su cerebro, hice soñar a mi lectora con mundos de dragones y princesas prisioneras en castillos encantados donde viven brujos malvados y luego la hice ilusionarse con un caballero de blanca armadura que empuñando la espada iba a rescatar a la pobrecita princesa.

Luego poseí su espíritu, el caballero corría muchos peligros para su vida y la princesa sufría y lloraba pensando en su amado y valiente caballero. Me complacía atormentando a mi lectora haciendo aparecer un dragón escupiendo fuego detrás de una roca, la puse nerviosa cuando el malvado mago se enfrentó a muerte con el caballero que ya estaba muy cansado, la hice sentirse romántica cuando el valiente caballero de la armadura blanca besó a la princesa tras el rescate y, para acabar, logré hacer feliz a mi lectora, cuando hice que se casaran en una gran fiesta y fueran felices y comieran perdices.

La posesión, ahora, era completa, a mi lectora le brillaban los ojos y disfrutaba con los pensamientos y sensaciones que le había transmitido. No quería abandonarme, no quería que acabara la posesión, pero cerró el libro, lo guardo en una estantería y se marchó lentamente.

Era mi mayor triunfo. La posesión era para toda la vida. Mi lectora cada vez que hablara con un hombre se acordaría del caballero de la armadura blanca, si hablaba con una mujer recordaría a la princesa, si había problemas pensaría en el dragón y como fue derrotado y si alguien se le enfrentara entonces rememoraría el enfrentamiento con el malvado mago. Esto le ayudaría a tratar a la gente con cariño y a vencer los problemas que le aparecieran en la vida.

Y cada vez que se mirara en un espejo vería su preciosa carita pero también me vería a mí, al valiente caballero de la armadura blanca que un día cruzó a otro universo superando mil peligros para encontrar a su amada princesa, que era ella, y con la que se casó. Porque la sigo poseyendo, estoy casado con su vida y su alma, si no viviendo en su mente y en su espíritu en otro mundo, en el mundo de los lectores y sus libros.

Perséfone, Reina de los vampiros – Transformación No Humana

Perséfone - Perséfone, Reina de los vampiros - Transformación No Humana

Hacía meses que buscaba el escondite de Perséfone, la reina de los vampiros. Hoy lo había encontrado y por fin iba a realizar mi venganza. Era un acto de piedad con sus víctimas y con ella misma que por fin podría descansar en paz

Pero, justo en el momento en que me disponía a terminar para siempre con su vida, abrió los ojos horrorizada, y fue entonces cuando me hizo una oferta que no podía rechazar.

Me ofreció ser joven para siempre. Guapa y más que humana. Lo único que debía hacer es cambiar de cuerpo con ella. Era un intento desesperado para salvar su vida. Pero yo sabía que era posible. Entre los innumerables poderes de Perséfone estaba la transmigración de almas. Ella era capaz de expulsar su repugnante espíritu fuera de su cuerpo y poseer el cuerpo de la persona más cercana, dejando a esta desgraciada prisionera en el cuerpo de Perséfone hasta que ella quisiera volver y reclamar su cuerpo.

La tentación era enorme. Me ofrecían una vida eterna, llena de placeres que no podía ni siquiera imaginar y lo único que debía hacer era aceptar. Sopesando las posibilidades finalmente acepté, Perséfone me puso las garras de sus manos sobre la cara e inmediatamente noté como la habitación giraba a mi alrededor. Mareado caí al suelo exhausto, mientras mis músculos temblaban y se agitaban. No podía moverme y allí estuve algunos minutos sin poder respirar y notando como me abandonaba la vida. Hasta que por fin me llegó la muerte y noté como se escapaba mi último aliento en maldecir a Perséfone.

Tan rápido como antes noté la muerte ahora noté como me regresaba a  la vida.

Me levanté de un salto y con las garras de mi mano izquierda desgarré el cuello de mi antiguo  cuerpo. Con una facilidad que me ya no me sorprendía, lo agarré del cuello, lo atraje hacia mi boca y lentamente bebí la sangre que se derramaba de sus venas rotas. Nunca antes había sentido tanta fuerza, nunca antes me había sentido mejor.

Simplemente dejaba que me dominaran mis nuevos instintos, no podía dejar que Perséfone volviera a su cuerpo y me despedazara, ahora era yo la depredadora, ahora era yo la asesina.

La Reina Bruja del Norte – Cuento

Portada 

0 1 - La Reina Bruja del Norte - Cuento

1 2 - La Reina Bruja del Norte - Cuento

2 2 - La Reina Bruja del Norte - Cuento

3 - La Reina Bruja del Norte - Cuento

4 - La Reina Bruja del Norte - Cuento

5 - La Reina Bruja del Norte - Cuento

6 - La Reina Bruja del Norte - Cuento

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7 - La Reina Bruja del Norte - Cuento

Érase una vez…

Hace mucho, mucho tiempo, existía un reino perdido en las montañas, donde la gente era feliz y vivía en paz gracias a la magia de la reina bruja buena del norte. Los habitantes del reino pensaban que, aunque la reina era muy anciana, más de 400 años, se mantenía joven y guapa porque era bruja y sobre todo porque era buena. Pero no era así. La reina era muy poderosa pero era joven y guapa porque tenía un amor puro desde la adolescencia por el joven rey mago del Sur. Era tan grande su amor que ni siquiera el tiempo podía cambiarlo y por eso tampoco envejecía.

La bruja buena utilizaba toda su magia para que su reino, aunque estaba en lo alto de las montañas y muy muy al norte se mantuviera siempre en primavera, crecieran flores por todas partes, los árboles estuvieran siempre verdes y las cosechas fueran enormes y frecuentes. Y eso hacía feliz a la reina, porque ella era feliz si su gente era feliz. Pero para logarlo necesitaba usar todo su poder en un hechizo mágico que cubría al reino de Sol y buen tiempo.

Hasta que un día llegó la envidiosa reina bruja mala del norte. Esta bruja estaba amargada porque reinaba en todo el norte menos en el reino de la bruja buena y en todos los sitios donde mandaba el tiempo era frío y desagradable. La bruja mala del norte no podía aguantar la envidia por la felicidad del reino de la bruja buena y despechada preparó su venganza. Como decía, la reina mala del norte llegó al reino perdido en las montañas y fue a hablar con su reina:

Odio que haya alguien más feliz que yo en el norte, no te aguanto y tampoco aguanto a tu reino y sus gentes. Así que voy a convertir esto en un desierto de hielo, pero como tu deseo de salir es por amor y el amor es la magia más fuerte que existe te doy una oportunidad, si demuestras que tu amor es sincero y que no sólo vas al reino del Sur, sino que además eres capaz de recorrer el mundo entero por tu príncipe y que el príncipe también te ama y estaría dispuesto a hacer cualquier cosa por ti, entonces demostrarías que tu magia es superior a la mía y por tanto mis hechizos dejarán de funcionar y me marcharé.

La bruja buena sabía que era verdad lo que escuchaba. La bruja mala tenía poder suficiente para helar los campos y hacer que corrieran unos vientos más fríos que los de los glaciares por todo su reino. Tan sólo ella con su magia podía pararla. Pero eso significaba que no podría salir nunca más a ver al príncipe brujo del sur.  Y así lo hizo. La reina buena se quedó en el reino y el tiempo no cambió, el clima seguía siendo extraordinario, pero la reina se puso triste y empezó a envejecer.

Los habitantes del reino empezaron a preocuparse ¿Qué le pasa a nuestra reina? ¿Por qué está triste? ¿Por qué envejece? Tan sólo el mozo de cuadras del castillo real sabía lo que pasaba. La reina echa de menos a su príncipe. Así que fue a hablar con la reina bruja mala del norte. La malvada reina le dijo que no iba a permitir que la princesa abandonara el reino, porque podría llevar su alegría a otras partes y eso era lo que menos le gustaba en la vida. Jamás podría salir del reino, a menos que demostrara su verdadero amor.

El chico de las cuadras no se conformó con esa respuesta y buscó una solución. Habló con otros reyes y otras reinas. Preguntó a sacerdotes y a brujos, hasta que por fin la reina sabia bruja del oeste le dio una solución: “El cuerpo de la reina es el que tiene el poder por lo cual no puede salir del reino, para que ella pueda irse debería cambiar de cuerpo con alguien y así poder marcharse del reino a buscar a su amante”

Pero a pesar de lo mucho que la quería el pueblo y a pesar de tanto bien como les había hecho, nadie quería cambiar de cuerpo con ella y quedarse prisionera en el reino. Todos rehusaron menos el mozo de cuadras que quería tanto a la reina que decidió sacrificar su vida, su libertad, su cuerpo y cualquier cosa que hiciera falta. Al día siguiente se realizó el cambio. Con la ayuda de la reina bruja del este el mozo y la reina cambiaron de cuerpos. En cuanto se realizó el cambio la reina le prometió al mozo que volvería lo antes posible, que tan sólo quería ver a su príncipe y en cuanto lo viera no tendría motivos para estar lejos y volvería para cambiar de cuerpos y que el mozo de cuadras no se quedar preso en un cuerpo que no era el suyo. Y montando al caballo más fuerte y rápido del reino se marchó a pleno galope.

Pero la reina no regresó al día siguiente, ni al otro, ni al otro, ni a la semana siguiente, ni al mes siguiente, ni al año siguiente.

En cuanto amanecía, el mozo de cuadras en el cuerpo de la reina iba todos los días a la puerta del reino y allí se quedaba mirando al horizonte con la esperanza de ver el regreso de la reina en su cuerpo.

Pero esta no volvía

Y seguían pasando los años. Y los años fueron lustros, y los lustros se convirtieron décadas, hasta que por fin apareció en el horizonte un jinete cansado y envejecido, con las barbas blancas y la cara llena de arrugas.  Co dificultad desmontó del caballo y tambaleándose por el cansancio se dirigió a la puerta del reino. Allí estaba, como siempre, el mozo de cuadras ante la puerta esperando la llegada de la reina. El mozo, por primera vez en tantos años salió de los límites del reino y se acercó al jinete para ayudarlo a caminar. Este con rabia y lágrimas en sus ojos dijo: “No pude encontrarlo”

El mozo de cuadras respondió: “Lo sé, siempre se busca en lo más lejano lo que tienes más cerca, pero te equivocas, lo has encontrado” Y levantando la mano tocó el rostro del anciano que de inmediato empezó a rejuvenecer, su pelo se volvió de un color moreno precioso y su piel tornó los tonos saludables de la fuerza y la vitalidad. La reina en el cuerpo del mozo de cuadras sintió como le volvía la ilusión y la esperanza. De todas formas no salía de su asombro, no entendía lo que pasaba, hasta que el mozo de cuadras en el cuerpo de la reina cogió a la reina de la mano y lo puso ante un espejo. Esa fue la mayor sorpresa de la larga vida de la reina, reflejado ante el espejo estaba el cuerpo de su amado y desaparecido príncipe.

“Yo soy el príncipe” dijo tartamudeando la reina.

“Siempre lo has sido” Yo estaba dispuesto a convertirme en mozo de cuadras para estar a tu lado y servirte como el más humilde tus lacayos, porque eres lo que más amo. Y tú has estado dispuesta a recorrer el mundo entero y envejecer por mi amor”

Nada más decir eso desapareció el encantamiento de la bruja mala y los campos que estaban más allá del reino se deshelaron, volvieron a correr los ríos y los pájaros despertaron para cantar a la nueva primavera.

Dos semanas después se realizó la boda de la Reina bruja buena del Norte con el Príncipe mago bueno del Sur. Los reinos eran felices y celebraron una gran fiesta y un gran banquete. Todo era maravilloso y normal, menos una cosa que era francamente rara, y es que fue el príncipe el que llevó el vestido blanco con falda, ramo de flores y tacones.

Y desde entonces, cuando llega la primavera vuelve el calor y la alegría a los campos, porque fue en primavera cuando volvió la reina bruja buena del Norte a encontrar a su amado Príncipe.

Colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

FIN