La Subasta – Pacto TG

69 La Subasta - La Subasta - Pacto TG

 

Apenas quedaban 2 horas para que terminara el plazo y Jack continuaba sentado, tranquilamente, mirando como vaciaba los cajones en mi búsqueda desesperada.

Cuando accedí a rentar mi cuerpo durante una semana no necesitaba el dinero. Simplemente quería poder pagar mis caprichos sin necesidad de pedirle a mi padre. Se realizó una subasta bastante animada en Internet y todos nos sorprendimos de que el ganador fuera Jack, un hombre gordo, bajito y mayor de 50 años. Un hombre que había vendido su casa, su coche y usado todos sus ahorros para ganar la puja. No me importó, en una semana me iba a pagar más dinero que el que me daba mi papá en un año.

Las condiciones del cambio de cuerpos eran idénticas para los dos. El intercambio se realizaba por medio de la magia de los anillos del cambio. Los anillos eran unas ancestrales rarezas que al usarse al mismo tiempo por dos personas permitían que estas intercambiaran sus cuerpos. Para evitar el robo de personalidades o fugas, yo no tendría acceso al anillo de Jack y Jack tampoco podría tener acceso al mío y dispusimos medidas de conexión remota para realizar el cambio de cuerpo incluso a miles de kilómetros. La condición más importante, en la que exigí la máxima dureza, era la obligación de presentarnos a los 7 días exactos de la firma del contrato en la notaría, con los anillos del cambio para devolver los cuerpos. En caso de retraso se podría exigir el pago de una multa y en caso de ausencia o pérdida del anillo se podría forzar la devolución del cuerpo original utilizando la conexión a distancia o quedarse, para siempre, con el cuerpo y la vida del huésped. Nada más firmar el contrato recibí el dinero y me dispuse a dilapidar lo que acababa de ganar.

En el contrato no figuraba que no pudiera emborracharme hasta perder el conocimiento. Y a eso me dedique. Llegué a tomar casi litro y medio de whisky antes de caer al suelo vomitando, no me gustó la experiencia y decidí no repetirla. El día siguiente lo gasté en pasearme por la calle desnudo, me detuvo la policía y pasé lo que quedaba de tarde en el cuartelillo de la policía. Al tercer día, hice la mayor comilona de mi vida engullendo tan sólo salchichas, bacon y cerveza, me encontraba tan pesado después de tanto tragar que decidí que esta era otra experiencia que no quería repetir. Al cuarto día quise comprobar si era capaz de hacer funcionar sexualmente mi cuerpo masculino, así que entré al puticlub más caro de la ciudad. El sexo como hombre no está mal, pero me gustaba más como mujer. De todas formas, repetí al día siguiente, pero esta vez quería probar algo nuevo. Llamé a la encargada del burdel y le pedí que me recomendara una chica y una experiencia extrema. Me avisó que el servicio que me iba a ofrecer era muy caro, y que le chica que lo realizaba era excepcional y que sólo trabajaría si tenía bastante dinero para pagar su precio. Contesté que no me importaba el dinero, que sólo me quedaban 2 días y quería gozarlos al máximo.

La encargada me dijo que la siguiera hasta una habitación al fondo del pasillo Abrí la puerta y cuando entré me quedé con la boca abierta. En la habitación no había ningún mueble, ni siquiera una cama y sólo estaba una mujer con una cadena de acero enrollada en su cintura. La figura de la mujer era espectacular y resaltaba por el cuero negro que la cubría. La máscara que oprimía su rostro tan sólo tenía dos agujeros diminutos para los ojos y una abertura horizontal para la boca. Me agarró del pecho con sus uñas anilladas, y me arrastró hacia ella, se agachó, sacó la lengua por la rendija y comenzó a jugar en mi sexo. De nuevo se levantó, me piso con los tacones de sus botas y cuando abrí la boca para gritar me mordió los labios.  Me susurró al oído que iba a conocer los mayores placeres del cielo por medio del dolor. Tirando del pelo me arrastró por el suelo, desenredó la cadena de su cintura, con unos pequeños candaos ató mis muñecas y me encadenó a una argolla en la pared. Cuando comprobó que no podía escapar me dijo: “Ahora empieza la diversión”. Es imposible contar con acierto como se puede mezclar el dolor y el placer de una forma tan intensa y absoluta. Fueron más de tres horas de tormentos salvajes y goces celestiales. Al llegar la noche estaba física y sicológicamente destrozado, pero no quería que parara. Le dije que todavía me quedaba un día para que me martirizara y que le pagaría lo que quisiera por otra hora como esta.

Esa noche casi no dormí, me dediqué a prepararme para otra sesión de sado-maso con la enmascarada.  Cuando amaneció, el último día antes del cambio, , me dirigí al burdel, saludé a la encargada y entré a la habitación de la encapuchada.   Allí estaba ella, esperándome.

Lo primero que hizo fue atarme al muro de la pared, me abofeteó y cogiendo un cuchillo gigantesco me lo puso en la garganta, la escuché reírse y con la otra mano se arrancó la máscara. Era mi propio rostro, la enmascarada era Frank vistiendo mi cuerpo. No pude soportar el pánico y grité con todas mis fuerzas, en las habitaciones de al lado se escucharon carcajadas de gente que bromeaba sobre mis gritos. Sin duda pensaban que había llegado al climax del placer.

Con la punta del cuchillo jugó a romper mi ropa y a arañarme con su borde. Me dijo que ahora podía matarme y si lo hacía se quedaría con mi cuerpo para siempre. Pero luego me tranquilizaba. No lo haré, probablemente podrían demostrar que yo te hice las heridas. Pero me cortó en el pecho y me hizo sangrar durante horas. Si el día anterior había disfrutado de un dolor que me hacía sentir vivo, esta vez disfruté de un dolor que me llevaba al borde de la muerte. Con la pérdida de sangre, iba perdiendo fuerzas, me costaba trabajo no desmayarme, hasta que Jack se acercó, me quitó el anillo de mi mano y me dijo que se lo quedaba, también se quedaba con mi cuerpo y mi vida. Se cambió rápidamente de ropa y ya se marchaba cuando se me acercó. Me dio las gracias por un cuerpo tan joven y tan bello. Me agarró del pelo y me dio un último beso de despedida. Noté su saliva en mi boca y como mordía mi lengua hasta que casi la cortaba. Tuve que tragar la sangre para no ahogarme mientras ella escarbaba con su lengua en las heridas de mi boca. Hasta que, por fin, separó sus labios de los míos sonriendo. Me hizo un gesto con la mano y se marchó.

Estaba tan dolorido y cansado que dormí hasta avanzada la mañana del día acordado para devolver los cuerpos en la notaría. Pero ya no tenía el anillo. Corriendo marché a la casa de mi padre, donde residía Jack en mi cuerpo, y empecé a revolver los armarios. Jack en la silla me miraba fijamente, mientras yo vaciaba cajones buscando el anillo. Apenas quedaban 2 horas y debía encontrarlo o perdería para siempre mi cuerpo.

Por fin, Jack me dijo, No vas a encontrarlo, no lo tengo yo, prometí que no te lo quitaría y no te lo he quitado. Lo tienes tú. Volví a mirar en mis bolsillos y carteras, pero no estaba allí.

Mientes, le dije. No miento respondió. ¿Recuerdas el último beso que te di? ¿Recuerdas que te mordí la lengua y tragaste sangre? Yo llevaba el anillo en mi boca, con mi lengua lo moví a la tuya y te lo tragaste con la sangre. Como se acordó en la notaría, no te he quitado el anillo, siempre lo has tenido tú. Pero puedes recuperarlo. Abrió el bolso y extrajo el cuchillo de la noche anterior y me lo puso en la mano. Tienes 2 horas para abrirte el estómago y recuperar el anillo.  Si lo haces perderás tu cuerpo por maltratar el mío y si no lo haces perderás tu cuerpo por no tener el anillo. TU DECIDES.

Se levantó de la silla, se puso el bolso sobre el hombro izquierdo y dando un gran portazo se marchó a la cita con el notario.

Herencia Familiar – Magia Lésbica

Esta “Caption” la he realizado por una petición particular. Espero haber cumplido con la idea, el estilo y el argumento que me solicitó.

61 Herencia Familiar - Herencia Familiar - Magia Lésbica

Britt, deberíamos escondernos, mamá podría encontrarnos

No importa, Astrid, tú y yo nos queremos. No hay nada vergonzoso en que hagamos el amor.

Claro que lo hay, somos hermanas, y si mamá nos encuentra sería capaz de matarnos.

Astrid y Britt eran hermanas, gemelas y amantes, pero también herederas de los poderes mágicos de su madre. Cuando nacieron ya eran huérfanas, su padre murió pocos días después de engendrarlas en el vientre de su madre. Era la tradición familiar, los hombres morían tras fertilizar a la hembra. La madre era una mujer estricta, miembro de la familia más antigua del país y fiel seguidora de las más ancestrales tradiciones. Una persona a la que le resultaba insoportable que sus hijas fueran lesbianas. Cuando descubrió que lo eran, las castigó durísimamente, las amenazó con desheredarlas y las encerró sin alimentos en una jaula mágica. Y allí las mantuvo hasta que le suplicaron perdón. Entonces las liberó, pero antes les contó que los inmensos poderes mágicos de la familia se heredaban de padre a hijas. Aunque los hombres eran inútiles para la práctica de la magia eran los depositarios de la magia.  Por eso las hembras deberían ser heterosexuales, porque en el acto del sexo ellas podían robarles la magia  a los hombres. Así lo había hecho su abuela, su madre, y ella misma aunque para ello le causara la muerte a su padre

Pero algo había sucedido que nadie podía sospechar, durante las semanas que Astrid y Britt estuvieron cautivas en la jaula mágica sintieron como el amor entre hermanas se hacía más fuerte, hasta el punto que llegaron al incesto. Desde ese momento habían escondido su amor, no podían permitir que su madre descubriera la relación incestuosa.

Hasta esa noche.

  • No te limites Astrid, hagamos el amor. Esta va a ser la última noche. A partir de hoy todo va a cambiar.

Britt agarró a Astrid por la cintura, la tumbó en la alfombra y empezó a besarla en los pechos, con la lengua fue recorriendo su cuerpo, bajó por la cintura y empezó a saborear su húmeda rajita. En ese momento notó como Astrid le quitaba sus braguitas y escuchó los gritos de horror de su hermana, mientras agarraba su pene con ambas manos.

  • ¿Quién eres tú? ¿Qué eres tú?
  • Yo soy tú hermana, y antes de ser tu hermana fui tu madre y antes de ser tu madre fui tu padre. Los hombres no podemos usar nuestro poder, pero sí que podemos pasarlo a las mujeres de la familia. Cuando fertilicé a tu madre le pasé mis poderes, mi espíritu y mi pene. Ahora soy una mujer que puede controlar el poder y al mismo tiempo soy un hombre que es el depositario de ese poder. Me convertí en tu madre y yo misma la estrangulé en mi cuerpo. Cuando descubrí que mis hijas eran lesbianas supe que la tradición se había roto, ya no podrían heredar el poder de los hombres. Pero cuando me enteré de vuestro incesto supe que había otra forma de conseguirlo. Simplemente violé a tu hermana, le pasé mis poderes y ahora te violo a ti para ocupar tu cuerpo.

Mientras escuchaba esto, Brett notó como el extraño pene entraba en su vagina y allí parecía explotar en un calor húmedo que ascendía por su cintura y su espalda hasta llenar por completo su cerebro. Sintió como su alma temblaba de placer, los orgasmos se sucedían uno tras otro, tan seguidos que ya no podía controlar su cuerpo y se le nublaba la vista. Después tan sólo silencio.

 

  • y volver a ser la bruja joven que guarde la tradición familiar.

Brett recobró la consciencia, de nuevo pudo sentir, oír y ver. Abrió los ojos y contemplo a su propio cuerpo, a ella misma agarrando su cuello con las dos manos mientras lo apretaba. De nuevo otro orgasmo mientras sentía que se paraba su corazón y se ponía erecto el pene que ya era parte de su cuerpo. Ella era un hombre y debía fertilizar a su hermana, a su antiguo cuerpo, debía continuar la tradición familiar.

Un mes después, se supo que Astrid y su madre habían desaparecido. Y que la heredera de los poderes mágicos de la familia era Brett que por fortuna estaba embarazada.

Liberando al Fantasma de la Mansión – Exorcismo

56 Liberando al Fantasma de la Mansión - Liberando al Fantasma de la Mansión - Exorcismo

Hace muchos años, Emily había sido la señora de la mansión. Una mujer de una belleza asombrosa, que se casó por dinero con el duque de “El Río” El Duque siempre había dudado de la fidelidad de su esposa hasta que una tarde volvió de su partida de caza antes de lo esperado. Y encontró a su esposa follando con dos criados. Incapaz de soportar la ira cargó la escopeta de caza, apuntó a la cabeza de Emily y allí mismo mató de dos disparos a su esposa.

Desde entonces, el fantasma de Emily vaga por la casa en ruinas de la  que fuera la mansión de su esposo, y al caer la tarde aparece el espíritu de su esposo que carga la escopeta y le dispara en la cabeza por dos veces. Así ha sido durante décadas y así seguiría siendo si yo no lo evitara.

Soy un poderoso exorcista que puede liberar a los espíritus y hacer que vuelvan a su eterno reposo. Pero esta vez no quería hacerlo gratis, iba a hacer que Emily me lo pagara con la magia de los espíritus.

Te liberaré si cumples mi deseo, nunca más tendrás que vagar por esta casa en ruinas, le dije al fantasma. – ¿Qué quieres?, me respondió. Quiero que utilices la magia que te mantiene viva para transformar mi cuerpo en el de una mujer tan bella como tú.

-HECHO, respondió

Noté mi cuerpo mutarse en una copia del cuerpo que Emily tubo en vida. Me convertí en na belleza de piel pálida y cabellos oscuros. Con mis nuevos ojos pude ver como mi vestimenta se transformaba en la que Emily vistiera cuando la asesinaron.

-Has cumplido tu parte del trato, puedes irte, le dije. El espíritu de Emily cruzó la puerta de la mansión en ruinas y se marchó. Por los grandes ventanales pude ver cómo se alejaba… pero… pero… no era ella, era yo, era mi cuerpo. Desesperado intenté salir, perseguirla, pero no podía salir de la casa. Alguna maldición extraña me lo impedía.

De repente escuché un gran portazo, unos pasos que se acercaba y vi entrar al marido de Emily en mi habitación, llevaba la escopeta de caza, la abrió, la cargó y me apuntó a la cabeza.

Noche de Halloween – Captión Oscura

1

Noche de Halloween 1 1ª Parte - Noche de Halloween - Captión Oscura

2

Noche de Halloween 1 2ª Parte - Noche de Halloween - Captión Oscura

Laura había cumplido su parte del trato. Se recostó en el sillón trasero del coche de Frank K y esperó que llegara el momento final.

Laura era una madre soltera que años atrás había sufrido una crisis económica que la dejó en la ruina. En pocos días perdió su trabajo, se quedó sin ahorros y recibió una orden de desahucio de su casa. Laura pidió préstamos a los bancos, pero ninguno se lo concedió. Luego acudió a prestamistas y usureros, pero tampoco encontró a nadie que confiara en ella.Por último, Laura hizo un intento desesperado y vergonzante. Cogió a sus dos hijos por las manos y fue a la mansión de Frank K.

Frank K era un anciano estrafalario y reservado. Se comentaba que había hecho su fortuna con la magia y las artes oscuras, fuera como fuese era el hombre más rico de la ciudad.

El mismo Frank K le abrió la puerta y le pidió que entrara a su mansión. Lucia así lo hizo agarrando aún a sus hijos de las manos. – Señor Frank, estos son mis dos hijos, apenas tienen 7 y 5 años. Y si usted no me ayuda van a ser echados de su casa y morirán de hambre en la calle.

Frank miró a la cara llorosa y asustada de los niños y sintió que no podía abandonar a esas criaturitas a un destino tan negro.

– Escuche usted, señora. Yos soy un hombre muy viejo, ya tengo más de 90 años y hace semanas que noto que la muerte se me acerca. Tengo tanto dinero que ni siquiera sé qué hacer con él. Pero, en mi larga vida, he cometido actos terribles por lo que seré castigado tras mi fallecimiento. Cuando muera iré al infierno si no encuentro un alma pura y santa que me enseñe el camino hacia el paraíso celestial. Yo te daré todo lo que tengo, pondré a tu nombre todas mis propiedades si te tomas esta cápsula de cianuro media hora después de mi entierro. Si lo haces tus hijos no pasarán hambre, no los desahuciarán de tu casa y yo encontraré a tu alma en el más allá y me mostrarás el camino hacia el parisino ¿ACEPTAS?

Laura dudó unos instantes, pero el tacto de las manos de sus hijos en la suya propia hizo que desaparecieran todas sus dudas. ACEPTO, respondió Laura y tomó de la mano de Frank K la cápsula de cianuro que guardó cuidadosamente en el bolsillo de su camiseta, junto a su corazón.

Durante unos meses, Laura tubo fue feliz. Por primera vez en su vida podía derrochar el dinero y comprar todos los caprichos que le apetecían. Pagó a sus acreedores y regaló decenas de juguetes a sus hijos.

Pero en la fría tarde de la víspera de Halloween, llamó a la puerta de la casa de Laura un sirviente de Frank K vestido completamente de negro. El criado informó a Luisa que Frank K había fallecido de forma repentina esa misma tarde y que sería enterrado en el viejo cementerio al final de la media noche de Halloween y el comienzo del día de todos los santos. Y recordó que Lucía tenía un trato con el difunto señor Frank K que ella debería respetar o a sus hijos no le llegaría ni un céntimo más de la fortuna de Frank K

Laura no necesitaba que se lo recordaran, sabía perfectamente lo que debía hacer por sus hijos. Y sospechaba que la muerte de Frank K no era casual, que había escogido este día y ese momento para ser enterrado

Laura asistió al sepelio, se sentó en el sillón trasero del coche de Frank K y sacó de un bolsillito al lado de su corazón el frasco con el cianuro. Rezó una oración de protección y recordando a sus pequeños hijitos bebió el contenido del frasquito. El sabor era dulce y agradable. Notó como el líquido bajaba por su cuello hasta su estómago. Luego sintió como se le cerraban los ojos, como el sueño la invadía. Intentó no llorar, pero no pudo. Su última sensación en vida fue el sabor de sus propias lágrimas que se filtraban hasta su boca. Después el silencio y la oscuridad, la había encontrado la muerte.

Más tarde en la mañana del día de todos los santos, un coche enorme de pintura negra como la muerte aparcaba frente a la casa de Laura, De el bajaba el criado de Frank k, rodeaba el auto y abría la puerta trasera derecha. De ella descendía, de riguroso luto, la señora Laura. Nada más verla sus hijos acudieron corriendo a abrazarla.

-Mamá, mamá te hemos echado mucho de menos. Estabas muy triste, temíamos que te hubiera pasado algo

– Hace muchos años que no me sentía tan bien. A partir de ahora siempre voy a estar a vuestro lado. No os va a faltar de nada, os voy a hacer feliz. Para empezar, nos vamos a mudar a una casa mucho más grande, a la casa del señor K.

Cogiendo a los niños de la mano se los llevó al interior del coche para comenzar una nueva vida.

Una nueva vida como la que Frank K había comenzado esa misma noche. En la noche de Halloween, los espíritus pueden andar por la tierra, por eso había escogido ese momento para ser enterrado. Frank K forzó su propia muerte, esperó a que lo enterraran y asistió a su propio funeral, en su forma espiritual caminó entro los vivos sin que estos se dieran cuenta de su presencia. Allí pudo ver quienes lloraban y quienes reían cuando sepultaban su cadáver. Debía esperar el momento, pero sentía que el tiempo se le acababa, pronto reclamarían su alma los demonios del infierno. La noche de Halloween había terminado, ahora comenzarían a buscarlo para condenar su alma al sufrimiento eterno. Dirigió su espíritu al sillón trasero de su propio coche. Allí esperó que su fiel sirviente llevara a la señora Laura. Con paciencia contempló a Laura acomodarse en el asiento trasero del coche. Aunque escuchaba como lo buscaban los demonios de la muerte no se intranquilizó. Laura abrió el botecito y bebió el contenido. Los demonios casi lo habían alcanzado y pronto arrastrarían su alma al infierno. Laura en ese instante murió y vio como salía su alma de su cuerpo.

Un instante después de su muerte Laura se dio cuenta que su espíritu era una gran nube blanca en un mundo oscuro, a su lado estaba otra nube blanca, y Laura supo inmediatamente que esa nube blanca era el espíritu de Frank K, pero también  sintió un gran frío y terror cuando notó como se acercaban los demonios de la muerte para arrastrar el espíritu de Frank k al infierno.

Intentó comunicarse con Frank y decirle que la siguiera, que ella conocía el camino al cielo, pero que deberían hacerlo antes de que los atraparan. Entonces pudo escuchar la voz del espíritu de Fran K que le decía:

– LO SIENTO

Inmediatamente, la nube blanca que era Frank K se filtró por todos los porros de su cuerpo moribundo y pudo ver como se abrían los ojos del cuerpo de Laura, como se inflaba el pecho y cómo volvía a respirar. Fue el último contacto que llegó a tener con el mundo de los vivos, inmediatamente notó unas manos frías, fuertes y negras que la agarraban y la empujaban hacia el infierno.

Unas voces estridentes martilleaban en su cerebro.: “Fran k, vas a pagar por todos los actos infames que has hecho en vida” Y ella sabía que se lo decían a ella, porque ella era Frank K

 

CONTINUARÁ

Velas Blancas para Magia Negra – Exorcismo

 

Velas blancas para magia negra.

Cuando Olga se puso en contacto conmigo estaba desesperada. Su vida era un desastre, tenía problemas en el trabajo, en los estudios e incluso había enfermado de forma repentina e inexplicable. No había médico que fuera capaz de encontrar solución a sus problemas. Por eso acudió a mí, un auténtico brujo de almas.

Desde mi religión y mi ciencia supe de inmediato lo que pasaba. Un espíritu oscuro estaba acosando a Olga para que su voluntad se debilitara y fuera más fácil poseer su cuerpo.

Intenté los métodos habituales de limpieza para alejar esa fuerza negativa del cuerpo de Olga. Conjuré a los espíritus protectores y estos me hablaron de una sombra muy poderosa. Tenía que atraerlo para poder expulsarlo. Cómo la sombra no puede existir donde hay claridad, apagué las velas para que la luz no impediera para que se manifestara ese ser de la oscuridad. Aunque apagué las velas yo no tenía poder suficiente para atraer a un espíritu tan fuerte. Tuve que confesar a Olga mi derrota y ella se marchó entre lágrimas. Yo me quedé en mi choza y allí lo vi. Sentado en el suelo estaba ese ser demoniaco esperándome.

Me dijo que necesitaba un cuerpo humano para vivir en este mundo y quería el mío porque era un cuerpo donde la magia era poderosa. Contesté que le iba a costar porque iba a luchar, entonces me respondió que podíamos hacer un pacto.

Estos espíritus son mentirosos y terribles, si roban tu cuerpo entonces condenan tu alma al infierno del que ellos proceden, no podía permitir que me engañara. Tenía que medir cuidadosamente lo que hacer para evitar que me atacara.

Al día siguiente llamé por teléfono a Olga. Le conté que no había encontrado al espíritu pero que él sí que me había encontrado a mí. Le dije que me había amenazado, pero que yo había encontrado una forma para conseguir que no la perseguirla a ella y que ntampoco me atacara a mí. Pero que necesitaba su ayuda para mi plan.

Olga regresó a mi choza rápidamente, parecía aún más desesperada y preocupada que yo. No la consolé. Le dije que corríamos un riesgo terrible de ser condenados al infierno. Ese demonio quería robar un cuerpo para habitar entre nosotros. La única manera de evitar ese peligro era con el amor. Porque ese espíritu era el mal puro y lo contrario del mal es el amor puro. Así que debíamos demostrar que nos amábamos ante ese ser demoníaco nuestro destino sería peor que la muerte. No importaba que el amor fuera fingido, lo único que deberíamos hacer es engañarlo y que se creyera que éramos amantes.

Nada más entrar a la choza se levantó un gran viento. Le dije a Olga que el espíritu acababa de llegar. Era el momento de demostrar que nos amábamos ante él y que así no robara nuestros cuerpos porque el mal no puede habitar en un cuerpo donde existe el bien-amor.

Delicadamente cogí la cabeza de Olga la acerqué a mi boca y le dije: “Besémonos como si fuéramos amantes”

Ella abrió sus preciosos labios y yo los besé con los míos, noté su saliva en mi boca y noté como mi alma salía de su cuerpo de nacimiento e invadía el precioso cuerpecito de Olga. Tuve unos segundos de desorientación e inmediatamente vi a mi propio cuerpo sonriendo delante de mí.

  • Yo he cumplido mi parte del trato. Me has dado tu cuerpo y yo a cambio te he dado otro cuerpo más joven y más bello. Ahora eres Olga, tienes 26 años, un doctorado en derecho y un marido que te dará dos hijos y te hará feliz los próximos 30 años. Aunque ahora eres menos poderosa mágicamente, sigues siendo una bruja, y si quieres mantener ese cuerpo debes completar tu parte del trato.

El cuerpo de Olga se sentía sano, fuerte y vigoroso, de repente los recuerdos de la vida de Olga se iluminaron en mi mente. Recordé su primer beso, su licenciatura, su elección como reina del baile de fin de carrera o su primer polvo con su novio. Eran sus recuerdos, pero ahora era mi vida y me encantaban sus memorias y mi nueva vida. No podía perder este cuerpo, no podía permitir que la anterior dueña lo reclamara y me condenara al infierno donde ella ahora estaba.

Me senté en el suelo y encendí velas blancas, porque la luz impide que el espíritu negro de Olga pueda regresar al mundo de luz en el que yo habito dentro de su cuerpo. No sentí remordimiento al condenar a Olga al infierno.

1

Velas Blancas 1ª parte - Velas Blancas para Magia Negra - Exorcismo

2

Velas Blancas 2ª b parte - Velas Blancas para Magia Negra - Exorcismo

Claudia, La Venganza – Caption Oscura

Encendí un cigarrillo y me quedé mirando a la criatura medio humana que se movía reptando hacia mí. Un ser aborrecible, blanquecino, huesudo, que me daba asco tan sólo con mirarlo. Se arrastraba con los brazos mientras dejaba un rastro purulento y hediondo de carne en descomposición en la arena que tocaba la piel. No podía soportarlo. Abrí la botella vodka y la vacié encima de ella. Me miró con los ojos ensangrentados mientras intentaba tartamudear algo que no entendía.

Esa criatura había sido Claudia sólo unos minutos antes. La mujer más hermosa y sexy que había visto. Desde que la conocí, había soñado con ella. Era una niña maravillosa, siempre sonriente, siempre alegre. Necesitaba estar a su lado, tomarle la mano, decirle que la amaba. Sabía que era capaz de cualquier cosa por estar con ella. Dudaba que algún día tuviera fuerzas para decirle cuánto la necesitaba, que la amaba con toda mi alma y que no podría vivir si me rechazaba.

CINCO MINUTOS ANTES

Pero cinco minutos antes lo hice, me arrodillé ante ella, tomé su mano y le dije que la amaba más que a mi propia vida. Y ella me rechazó. Sentí como si el aire se hubiera convertido en barro en mis pulmones, torpemente me levanté, pateé el cristal de la ventana y salté desde el séptimo piso. Cuando me estrellé en el suelo me di cuenta de que mis huesos se rompían y cómo explotaban mis pulmones y mi corazón. Pero no sentí dolor. Era una nube blanquecina flotando en el aire a un metro sobre mi cuerpo destrozado. No sabía qué había pasado, pero sí sabía qué hacer.

Tan sólo con pensarlo comencé a volar hacia la parte superior del edificio. Atravesé la ventana rota, sabiendo que en ese lugar estaba Claudia, que se reía de mi desgracia No podría perdonarla. Sólo por quererlo, la nube blanca que era mi alma entró en su cuerpo. Allí encontré a un asqueroso ser que vivía dentro del maravilloso cuerpo de Claudia, lo golpeé, pateé y lo empujé hasta sacarlo del cuerpo de mi amada Claudia. Justo en el momento de expulsarlo noté como mi espíritu llenaba la carcasa vacía que era Claudia. Una vez más, pude ver al ser inmundo que había robado la vida de Claudia y lo hice con los ojos de Claudia, pude caminar hacia el asqueroso ser y lo hice con las piernas de Claudia, pude mover las manos y moví las manos de Claudia, así que cogí un cigarrillo con los dedos de Claudia. Lo encendí, arrojé una botella de Vodka encima de la repugnante criatura y tiré el cigarrillo encima del ser que cinco minutos antes era Claudia. Lo oí crepitar y reducirse a cenizas. No me importaba, ese ser no merecía vivir en el cuerpo de mi amada Claudia.

Ahora es mi cuerpo. Yo soy Claudia y seré la niña feliz, sonriente y feliz que tanto había amado.

63 Left from within Laura - Claudia, La Venganza - Caption Oscura

 

48 Claudia la venganza - Claudia, La Venganza - Caption Oscura